Redefiniendo la libertad

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Cuando creces con libertad crees que el mundo es así. A mi me criaron libre, siempre tuve oportunidad de elegir. Siempre supe que mi opinión importaba. Crecer libre te enseña que cada decisión implica aceptar las consecuencias de la misma. Y eso no siempre es fácil.

Intentaré explicarme mejor.

Las reglas existen por alguna razón y, aunque hay muchas ilógicas, nos van enseñando cosas. Entonces se puede ser libres pero acatando reglas y ahí va cambiando el concepto que uno tiene de libertad.

¿Han escuchado que la libertad de uno termina donde empieza la del otro? Pues así es, pero en la práctica esos límites a veces están muy borrosos.

Entonces, antes de ser mamá fui aprendiendo a respetar esos límites. La verdad aprendí a la mala muchas veces, pero creo que aprendí. Dándome de topes, peleando con mis padres, con mis maestros, con el mundo.

Una vez que me cansé de pelear fui disfrutando un poco más de mi libertad y justo cuando iba llegando a la cima de la montaña de la felicidad, me convertí en mamá.

Uno imaginaría que ser mamá libre es mucho más padre ¿no? Que la cosa fluye, que “el instinto” ayuda y que mandar a todos a volar sería mucho más fácil, sobretodo si ya se tiene práctica en el tema. Si eres libre desde antes, ¿Qué puede complicarse tanto ahora? Se complican varias cosas.

Esto de ser madre, libre, no siempre es tan fácil.

Empezando porque nada de lo que hagas está bien. Porque parte de ser mamá es equivocarse y porque la decisión que tomes, desde tu libertad, tiene sus desventajas.

Si decides continuar con tu vida profesional como hasta ahora no faltará la culpa que te da el dejar a tu hij@ por determinado número de horas, no faltará quien te juzgue (que bien pudiera valerte, ya volveremos a este punto), no faltará la mente matemática que te diga que lo que ganas es justo lo que gastas en vueltas y en niñera, no faltarán muchas cosas que hagan sentir que esa libertad de decisión no tiene nada de bueno.

Si decides hacer una pausa en tu proyecto profesional y quedarte en casa a ser mamá no faltará el agotamiento, la sensación de que el encierro no se acaba, la sensación de que nadie ve todo lo que haces y que nunca es suficiente porque “no se nota”. No faltará quien opine que “te hace falta salir” o que “estás malcriando a ese niño”. No faltará quien crea que tomaste el camino fácil, que no haces nada, que estás desperdiciando tu carrera, que ya no eres la misma de antes.

Nadie es la misma de antes después de ser mamá.

Y retomando el punto de sentirse juzgado, no sabemos ignorar las opiniones porque no hemos sido madres antes. Porque el radar de cómo estamos haciendo las cosas está activado, porque queremos hacer nuestro mejor trabajo.

Entonces la libertad empieza a pesar.

Teníamos una idea de lo que era ser libres. Si alguna de ustedes, como yo, decidió ser madre en su “mejor momento”, justo cuando se sentían ya cómodas con ustedes mismas y en paz con su entorno. Entonces me entienden cuando digo que teníamos una idea de la libertad.

Podíamos estructurar nuestros horarios, nuestros gastos, nuestro día. Dedicarnos tiempo y dedicárselos a los demás.

Antes podíamos mandar a los demás a volar, porque tomábamos las decisiones con conocimiento de causa, sabíamos más o menos por dónde íbamos, hacia dónde nos dirigíamos. Ahora eso no es posible.

Ahora decidimos con libertad pero a ciegas. Nunca hemos sido madres, no sabemos qué es lo que nos va a funcionar. Pero como sabemos lo que no queremos, a eso nos aferramos.

Incluso tengo amigas que tienen más de un hijo y que me cuentan que su libertad se ve igual de fracturada.

Esa sensación de no saber por dónde vamos es parte de la maternidad, supongo. Así que hay que buscarle el sentido y aprender a saborearla.

Habrá días complicados, en mi caso los uso para retomar fuerzas. Justo cuando siento que todo sale mal, cuando no logro mis objetivos del día, cuando el bebé chilaquil de repente deja de estar sonriendo y no entiendo qué le pasa, justo esos días en que uno se arrincona y siente que nada funciona, hay que buscarle sentido a la crisis.

¿Qué es la libertad ahora?

Libertad es que a pesar de que alguien opine lo contrario, podemos ser exitosas y sentirnos plenas, desde la casa. Libertad es respirar hondo y sonreirle a quienes no entienden o comparten nuestras decisiones. Libertad es trazar un nuevo plan de vida, ajustar el pasado o desecharlo por completo si se necesita.

Libertad es sabernos susceptibles, débiles y necesitadas de afecto. Libertad es compartir esas emociones con quienes queramos, cuando queramos y como queramos.

Poder invitar a nuestra pareja a tomar decisiones libres en la crianza de nuestros hijos también ayuda. Entonces podemos compartirles un poco de las crisis, cuando llegan.

Y tendremos libertad de reclamarles cuando, desde la libertad, nos sentimos solas.

No es que pierdas libertad. Es que ganas algo que es muy difícil poner en palabra y por eso se siente tan raro.

Ganas capacidad para disfrutar cosas muy simples. Ganas momentos que pasan muy rápido. Ganas aprendizaje y vas perdiendo el miedo.

Por eso digo que es una nueva libertad y la redefinimos todos los días.

Hoy por ejemplo, tuve la libertad de sentarme a escribir y tomarme un café mientras lo hago. Tengo la libertad de compartir un poco de mi experiencia y escuchar a quienes me leen y comentan.

Hay que ir saboreando estos matices de algo que no se repetirá pero que además nos va enseñando cómo podremos llevar a nuestros hijos a ser libres y lo más felices que puedan, que a final de cuentas es lo que más nos interesa.

Siéntanse libres de experimentar, se vale todo, como ya dije, respetando la libertad de los demás y eso incluye a nuestros hijos. Y si tienen un mal día, a buscarle por todos lados a ver qué le sacamos de bueno y esperar que el día siguiente sea mejor.

¡Gracias por leer!

ilustración de etsy.com

5 comentarios en “Redefiniendo la libertad

  1. analauralanda dijo:

    la libertad es uno de esos temas casi indefinibles, para mi, la libertad y el sentirse libre es algo que sólo tú mismo puedes saber que tienes o no… pero creo que también se basa en decisiones, la decisión de tener un chilaquil y aumentar tu familia chilaquila fue una decisión libre, como dices tu, cuando te sentiste en paz y segura… yo creo que con hijos o sin ellos, saberse libre es una de las partes más difíciles del autoconocimiento, pero tanto la búsqueda de la felicidad, como la de la libertad deben de ser parte constante de nuestras vidas. Abrazos de torta de chilaquil libre de grasa jajaja 😉

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