Déjate sentir

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Bienvenid@ a mi casa virtual. Este espacio en el que llevo años compartiendo experiencias, ideas, sentimientos, un poco de todo.

Si eres nuev@ por acá te invito a leer sobre quién soy dando click aquí.

Este blog inició como un ejercicio de reflexión al convertirme en mamá y poco a poco se ha ido convirtiendo en esta plataforma en la que comparto cómo me organizo, un poco o mucho de lo que pasa por mi mente y también un poco sobre mi trabajo.

Te agradezco tu visita y te recuerdo algo primordial para mi:

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aquí se vale sentir… sentirlo todo, así tal cual.

Aquí no juzgamos si eres mejor o peor que quien está a tu lado, si vas tarde o llegaste temprano, si haces ruido o eres muy callad@.

Aquí es un espacio libre donde no se juzga pero si se respeta y donde puedes encontrar opciones para tu crecimiento personal.

Desde un recetario gratuito, que obtienes aquí.

Un curso para iniciar tu crecimiento emocional, ese lo puedes ver acá.

O bien sesiones de terapia en línea si ya estás list@ para empezar a trabajar en ti de lleno, informes al respecto están por acá.

Además comparto un podcast con mi gran amiga Sisy Garza, se llama puesinguesu y puedes escuchar todos los episodios de nuestra primera temporada aquí, aún faltan 4 por salir.

Como verás, hay opciones para casi todos y además me puedes ver más activa en mis redes sociales donde comparto parte de mi vida diaria. Sígueme en facebook e instagram.

Te agradezco de nuevo tu visita y te recuerdo que todo es temporal.

Siente lo que sientes.

Abraza el momento o aviéntalo lejos.

¡Nos leemos pronto!

De repente

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La vida tiene formas de llevarnos a lugares que nos empujan a crecer. Se las arregla para arrastrarnos hacia donde necesitamos y se encarga de ser clara, pero a veces no escuchamos.

Pasa que de repente te sorprendes siendo alguien que no conoces, haciendo cosas que tu no hacías, descuidando lo que antes te importaba tanto.  Se siente raro.

Ese no reconocerse es algo muy frecuente en la maternidad. Pasa el parto, va pasando el posparto y vas sintiéndote bien, vas teniendo un nuevo ritmo, pero a la vez te vas dando de cuenta de que no te encuentras por ningún lado.

Te pierdes.

Pierdes a la que eras y es extraño. No sientes un vacío, no siempre. Pero sientes que no eres tu y toma cierto tiempo hacer las pases con esa idea para ateverte a conocer a la nueva inquilina de tu cuerpo.

¿Quién vive ahora dentro de ti?

Pasa que cuando te das cuenta de esto empiezas a trabajar un poco en entenderlo. Empiezas a reclamar espacios al menos dentro de tu cuerpo, empiezas a buscar guías, manuales que te enseñen por dónde hay que ir.

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El camino del cambio es solitario porque requiere mucha reflexión, pero sobre todo, es solitario porque nadie puede hacerlo por ti.

Nadie puede sentir lo que tu, llorar lo que tu o disfrutar lo que tu. Así que por más manuales que busques lo que mejor funciona es encontrar la vía que te lleve a conectarte contigo.

Pero con esa nueva que aún nadie te ha venido a presentar.

Raro, aún muy raro.

Avanzas un poco en la reconexión, aceptas los cambios que el cuerpo te presenta, eres buena contigo y vas un poco más allá, te escuchas, confías en ti misma y te das oportunidad de respirar, de pausar.

Una vez que haces las paces con la idea de ser quien eres ahora y co habitar con esta nueva persona que llego a tu cascarón es cuando empieza el nuevo camino. Trabajas en ti.

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Por más que lo planees pasa de repente, te encuentras ocupada pero en ti. Ya no estás volcada todo el tiempo en otros.

Sigues cumpliendo con los requisitos que tu misma estableciste pero ya te das permiso de hacer pausas. Sigues sabiéndote responsable de dirigir una orquesta pero no te olvidas de afinarte primero a ti.

Vas entendiendo que el cambio es inevitable y dejas de luchar, estás ahora menos cansada y se te nota.

Pasa así, de repente, que los demás que están a tu lado, la gente que convive contigo lo nota. Te ven distinta.

Vas a encontrarte con personas que te admiren por quererte y otras a quienes les cueste mucho trabajo entenderlo. Ambas cosas están bien sobretodo porque tu estás ocupada dirigiendo la orquesta que toca una música importante para ti.

Cada quién lleva un ritmo diferente y eso está bien.

Pasa entonces que hay días muy buenos, en ese concierto que ofreces para ti. Pero también pasa que llegan momentos en que todos desafinan, que unas cuerdas se rompen y las partituras se mojan con la lluvia.

Adivina qué, eso pasa, de repente y también está bien.

El concierto va llevándote con distintos ritmos hacia donde tu vas descubriendo que quieres ir. Porque ahora sabes que tienes muchas respuestas que aún no aparecen, pero sigues trabajando para que puedan resonar.

Pasa así, de repente, que creces, que floreces.

Y se siente bien.

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Gracias siempre por leer.

*Ilustraciones de pinterest.

 

Siguiendo sueños

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El blog está de regreso, después de bastantes meses de ausencia y de sequía de letras.

Decido volver hoy con un tema que ronda constantemente en mi cabeza y creo que hoy podré aclarar o al menos intentaré hacerlo.

Quienes me conocen saben que hablo mucho y que desde siempre me ha gustado escribir. Disfruto del lenguaje como vía para todo, para crecer, para evadir, para acompañar y para estar dentro de cualquier circunstancia.

Esa soy yo y no pretendo que los demás sean así o ni siquiera que se sientan cómodos con que yo lo sea.

Desde muy pequeña empecé a escribir y no he parado. Tengo cuentos, poemas, diarios llenos, escribía cartas a mucha gente por mucho tiempo y desde que pude he tenido blogs de distintos temas en diversos momentos de mi vida.

Pero me descubro pausando por miedo.

Si.

El miedo que paraliza y que nos toca a todos.

Reflexionaba hace un poco sobre ese miedo y como va pausando los sueños. Congelando deseos porque nos convence de cosas. Y ahí es donde encuentro fácilmente la conexión con nuestro rol en la crianza y el papel que podemos jugar con nuestros hijos.

Seguir los sueños, dar rienda suelta a nuestro deseo e imaginación no lastima a nadie. Porque hacer lo que deseamos nos mejora, nos llena de emociones y nos hace más nosotros, así de fácil.

Los niños nacen listos para ser ellos. Preparados para irnos enseñando lo que disfrutan y lo que no, lo que desean y lo que no. Y no sé si se han dado cuenta pero ellos no dudan.

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Tienen muy claras sus cosas favoritas aunque a muchos nos parezcan un tanto ilógicas. Y no es hasta que empezamos (los adultos) a indicarles que son “buenos” para algo o “no tan buenos” para lo otro que empiezan a tener miedo.

Miedo a fallar.

A no ser lo suficientemente buenos para lo que tanto aman.

Miedo a no cumplir con lo que los adultos esperan.

Llega el miedo y se va instalando hasta que de repente van dudando y ya no saben qué quieren, no saben qué les gusta ni creen ser buenos para nada.

¿Estamos compitiendo siempre?

¿Tenemos claro para qué?

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Hablar con los niños interiores está muy de moda porque hay una gran cantidad de adultos reclamando su derecho a soñar.

Y no siempre somos los padres los encargados de coartar los sueños de los hijos. Muchas veces son los maestros que, en su afán de “enseñarles” los pausan. Tristemente también pasa que otros niños (que ya tienen el miedo bien arraigado) van enseñando a sus amigos que no se puede hacer todo lo que uno quisiera.

Así que si en el fondo siempre has querido escribir: házlo. Si tienes libros sin terminar, termínalos. Da igual si los publicas o no, lo importante es que te sientas en paz con el proceso.

Si siempre quisiste bailar pero “eres mala para hacerlo”, baila, disfruta que puedes hacerlo.

No hay mejor forma de demostrarle a los hijos que la libertad y la valentía van de la mano que con el ejemplo. Ser auténticos puede costar “caro” y llevarnos a recibir críticas, quejas, etc. Pero creo que vale la pena correr ese riesgo.

La mayoría de la gente feliz toma decisiones ilógicas a ojos de los demás. Así que podemos aprender de la felicidad infantil que es tan simple y se llena con tan poco.

Se vale cantar desentonado, escribir desestructurado, bailar fuera de ritmo y sobretodo vivir sin un fin específico más allá de disfrutar.

Enseñarles a nuestros hijos que la vida puede transcurrir conectando sueños en vez de ser guiada por miedo es un gran regalo, intentémoslo.

No esperemos que sea un cambio rápido pues llevamos años de práctica, evadiendo los “fracasos” y confiando en nuestros “talentos”.

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Volemos sabiendo que la caída es solo parte del movimiento.

Como siempre, gracias por leer.

 

*todas las ilustraciones de pinterest

Todo es temporal

Han pasado ya un poco más de seis meses después de aquella noche en que fui mamá por segunda vez. En otra ocasión me sentaré a compartirles la historia detallada de mis partos pero hoy vengo aquí a contarles sobre un tema que no solo me importa sino que además es motivo de muchas dudas que me hacen llegar y sobretodo de muchos productos milagro que veo pasar frente a mi:

Bajar el peso que ganamos en el embarazo.

Parece que el segundo tema en la lista después de parir es adelgazar tan pronto como sea posible. Y no solo adelgazar sino: Volver al cuerpo que teníamos.

Yo he tenido embarazos en lo que gano el peso promedio y en ambos casos he bajado muy rápido durante la primera semana después del parto.

Y después…

Después de esa semana no he bajado nada.

Ni un kilo.

Ni medio kilo.

Ni cien gramos.

Ni lactando.

Todas las madres conocemos esa historia de que lactando adelgazas un montón o bien que la lactancia te hará perder el peso rápido y fácil.

¿Suena tentador, verdad? Rápido y fácil en la misma frase que perder peso.

Si conozco casos en los que ha sido así e incluso en que adelgazan mucho y se sienten incómodas. Yo les cuento mi teoría: Seguramente es cierto (ya mis amigas nutriólogas me han contado el aproximado de calorías que se queman al estar lactando), pero también es cierto que da hambre.

Da mucha hambre.

Así que la clave no está en no poder bajar sino en decidir qué comer. Porque si embarazada sientes mucha hambre, después de eso es aún peor.

Incluso tengo amigas que no dan pecho y me cuentan lo mismo, tienen mucha hambre.

La vida con bebés es cansada, desorganizada en muchas ocasiones y el cansancio pues, da hambre también.

Entonces sin más preámbulo les comparto cómo me veía a los 9 meses de embarazo, a la semana del parto, a los 3 meses y hoy que mi bebé tiene 6.

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A pesar de ser mi segunda vez como mamá, no voy a negarles que yo esperaba llegar a los seis meses con una figura envidiable, atlética y tonificada. Anhelaba, a ratos, en ponerme las pilas para cuidarme como es debido y dedicarle si o si el tiempo a mi cuerpo y activarme a diario, sin excusas.

Como pueden ver… eso no ha pasado.

Han pasado muchas cosas más. He besado una incontable cantidad de veces a mis hijos, me he desesperado otra incontable cantidad de veces. He tenido mucho trabajo, además del que hago en casa y he confirmado, de nuevo, que no tengo intenciones de vivir a dieta ni de privarme de comer lo que en este momento me hace sentir bien.

O sea pan.

No me mal interpreten, que las frutas y verduras son de mis cosas favoritas en la vida y asumo a estas alturas que así lo serán por siempre. Y además estoy consciente de lo adictivo que resulta consumir harina y azúcar.

Pero.

Mi lucha es moderarme en lo que no debería comer y aceptar el momento en el que estoy. Me importa más activarme, lograr tomar más agua, lograr dormir bien. Me importa seguir comiendo mucho de lo que sé que hace bien. Pero lo que más me importa es aceptar que no busco recuperar mi figura, ni bajar el peso que subí, así tal cual no. Yo no busco ese cuerpo pre bebés. Simplemente porque ese cuerpo ya no existe.

Estar luchando a diario y sintiéndome mal con lo que veo en el espejo es algo que, gracias a la terapia y a mi profesión, ha quedado lejos hace mucho tiempo.

Sentirme incómoda si como mal, porque el cuerpo está mas pesado, eso si me puede pasar y lo que hago es simplemente al día siguiente volver a comer bien.

¿Y a qué me refiero con comer bien? Pues comida real, fresca, con fibra y mucho sabor.

Me preguntan por qué se nos antoja tanto lo dulce (a algunas personas) en el postparto. Les puedo dar mil respuestas pero si nos vamos a la parte emocional.

¿Quién es el primer proveedor de alimento en nuestras vidas? Nuestra madre

¿Qué necesitamos para sentirnos fuertes y capaces de dar amor a nuestro bebé? Afecto, apoyo, contención.

¿Qué alimento nos reconforta? Algo calientito, apapachador o dulce.

Así pasa y está bien.

Si al cuerpo le tomó 9 meses gestar a nuestros hijos. ¿Por qué tenemos tanta prisa por que no se note que estuvieron ahí dentro? En mi experiencia previa, más o menos al año después es cuando me siento que vuelvo a conocer bien a mi cuerpo.

Quiero ser muy clara al decirles que con esto no invito a la gente a comer pan a diario sin parar, que no se trata de dejarse y con el pretexto de apapacharse no cuidar nuestra salud.

Los hijos nos necesitan sanas y fuertes y eso no es negociable. Pero de igual forma no es aceptable estarnos poniendo a diario adjetivos calificativos negativos. Despreciándonos en el espejo y recriminándonos por haber caído en las tentaciones.

Los hijos nos necesitan presentes, nuestro entorno nos quiere ver felices, no con cuerpo escultural.

Y nosotras, nosotras necesitamos reconectar con nosotras mismas, reconocernos, descubrir en quién nos estamos convirtiendo, qué tipo de ejercicio nos gusta ahora, cuál se ajusta a nuestra vida de mamás, qué sabores dejaron de gustarnos con el embarazo, qué horarios podremos tener para comer y para cocinar.

Es por eso que no busco mi cuerpo de antes, no está escondido, ni perdido, está fortalecido y transformado. No sé ustedes pero no puedo volver a insultar a un cuerpo al que he visto (y sentido)  abrirse en sentido figurado y literal para dar vida.

Después de luchar contra el espejo, como muchas de ustedes que me leen, les aseguro que se siente muy bien sonreírnos a nosotras mismas y ser las primeras que nos tratemos bien al vernos.

La sociedad es cruel y espera que hagamos como que no pasó nada, empezando con el cuerpo.

Pasaron cosas maravillosas.

Dejemos de escondernos, de pelearnos y de luchar contra nosotras mismas. Vayamos construyendo nuevos rituales sanos, horneando nuestro propio pan, juntémonos con otras madres y hagamos galletas, compartamos, veamos jugar a nuestros hijos.

Mientras estos años pasan, no perdamos de vista nuestro cuerpo, nuestra vida.

Sigues siendo tu, pero ya no eres la misma.

Ya no busques a la que era, sorpréndete con la que eres hoy.

Y tómate fotos, junto con todas las que le tomas a tus hijos.

Todo es temporal.

Como siempre, gracias por leer.

 

Tips para el embarazo

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imagen de unsplash

Estar embarazada te llena de ilusión, de oportunidades y sorpresas. Pero también de dudas. ¿Estaré haciendo lo correcto? ¿Qué harán las demás? ¿Por qué todos opinan? ¿A quién debo de escuchar?

El segundo embarazo es bastante más “rápido” que el primero porque tienes menos tiempo y más cosas por hacer.

Atender a un niño y atenderte a ti (junto con tu bebé), sin descuidar tu relación de pareja, tu casa, trabajo, etc. se vuelve de repente como un juego de obstáculos o destreza que puede tener días muy difíciles y otros muy divertidos.

De repente he compartido algunas cosas que me funcionan en este embarazo número dos y atendiendo a sus preguntas esta semana estuve compartiéndoles algunos tips que aquí les presento juntos y con un poquito más de explicación:

  1. Vitaminas prenatales: Les contaba que me cuesta mucho ya que nunca tomo medicinas (a menos que me enferme muy gravemente, cosa que no pasa seguido). En este embarazo he tenido que tomar un poco más de cosas, así que para no olvidarlo acabo de empezar con mi pastillero y me ha funcionado muy bien.
    Yo ahora tomo un multivitamínimo prenatal, doble dosis de hierro+ácido fólico, vitamina c y calcio.
    Eso debido a necesidades específicas de mi embarazo, ya dependerá lo que les recomiende su médico y/o nutriólogo. Pero la verdad si creo que es una de las recomendaciones más importantes de seguir.21314535_697966750396103_1747690634020409067_n

2. Hidratación: Yo soy de esas personas que puede pasar horas sin tomar agua y no me doy cuenta. Entonces tengo la casa llena de termos, botes y botellas para tomar más agua. Durante el embarazo hago más esfuerzos (he leído que poner alarma sirve, pero no lo he hecho) Hasta ahorita voy bien.  El tema de las estrías tiene todo que ver con la hidratación y aunque yo no soy experta, creo que también tiene que ver con cada embarazo, cada piel y cada momento. Es decir, que hay gente que toma mucha agua, se pone mucha crema y aún así le salen estrías. Yo tengo muchas estrías de mi pubertad/adolescencia, pero hasta ahorita ninguna de mis embarazos. Aún así al menos una o dos veces al día me hidrato mi barriga y todo el cuerpo siempre al salir de la regadera. Mis productos trato de que sean lo más naturales posibles, a veces solo me pongo aceite de coco (orgánico prensado en frío), también puede ser de almendras. Ahorita estoy utilizando el Suero humectante mamá & bebé y el Bálsamo M, de Ahal, la verdad los dos me encantan, pero como ya estoy en las últimas semanas, ya estoy más bien con el Bálsamo, porque es cuando más crecen los bebés. 21272500_698364160356362_9287078554409091_n

3.  Descanso: ¿A qué embarazada no le han dicho que duerma porque después no va a poder? Acepto que yo también se lo he dicho a otras embarazadas, porque se me olvida que no debería jajajja y porque es un deseo genuino eso de descansar, aunque casi nunca se puede. Aquí es otro de los puntos en los que la cosa varía de persona a persona. Habemos afortunadas con el sueño muy pesado, que una vez que conciliamos el sueño caemos y ya no nos levantamos y hay quienes se despiertan muchas veces para ir al baño o reacomodarse. Yo en las últimas semanas si he necesitado de una almohada “especial” para acomodarme de lado, porque ya no encontraba una posición cómoda.
La verdad no es indispensable, pero si creo que es una inversión que vale la pena (y que después puedes seguir utilizando para la lactancia). De cualquier forma puedes acomodarte con almohadas comunes, tengo amigas que han dormido sentadas los últimos meses. Lo importante es encontrar una posición lo más cómoda posible y buscar momentitos de descanso para que nuestro humor no empeore.21314490_698674393658672_7005759091989621375_n

4. Alimentación: Este es un tema que yo creo que merecerá un post exclusivo ya que es muy extenso y en el que me puedo extender mucho. Como les decía en la semana, la calidad de los alimentos que consumimos esta directamente relacionada con nuestra salud y la de nuestro bebé. Siendo alguien que ama tanto la comida (de todo tipo) hago grandes esfuerzos por no comer a diario lo que no debería. Hago esfuerzos porque sé lo bien que me hace comer comida real y no tantos productos. Ahí está la clave. Trato de que no falte la fruta y las verduras frescas en mi plato. Pero claro que me doy permisos porque para mi los postres son de las cosas que más disfruto, así que intento equilibrar. En las imágenes les puse ejemplos de fruta que como en el desayuno y de dos ensaladas que acompañaban mis platillos de la semana. Como les decía, prepararé un post sobre alimentos, recetas básicas y tips de alimentación en el embarazo. De cualquier forma les recomiendo ampliamente visitar una nutrióloga que las oriente sobre qué comer en esta etapa y continuar con un plan personalizado en su postparto.

5. Información: La lectura y preparación de los padres (no solo de la madre) es un tema muy importante. Vas entendiendo lo que está por venir (o al menos imaginándotelo) vas sintiéndote responsable pero tal vez con menos miedo, empoderada y si cuentas con apoyo del padre aún más. Aunque hay una infinidad de lecturas que pudiera recomendarles les adjunto 6 imágenes de libros que creo pueden hacer la diferencia en su experiencia del embarazo y la crianza. Si no los encuentran en donde viven todos están a la venta en amazon para kindle.

6. Conexión con tu cuerpo: Estar conectadas con nuestro cuerpo hace mucha diferencia tanto en cómo vivimos el embarazo, el parto, postparto y como nuestros hijos van experimentando su relación con su cuerpo conforme crecen. Aprender a escuchar cuando necesitamos descansar, lo que nos funciona y no a cada quién, es muy importante.
Aprender a consentirnos sin abusar, apapacharnos sin dejar de movernos, aprender a movernos porque el cuerpo está diseñado para eso.
Esta semana fui a darme un masaje prenatal y es una de las experiencias que desearía que todas las embarazadas experimentaran, al igual que una práctica de yoga o pilates en la que se conecten de una forma suave y agradable con el cuerpo en esta etapa en la que lo sentimos menos nuestro.
Agradecer lo que el cuerpo hace por nosotras y nuestros hijos hace que el cuerpo se porte mejor con nosotras. Aprende a amar cada momento de esta forma extraña que ves frente al espejo.

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7. Apoyo: Encuentra tu tribu, rodéate de gente que sume a tu vida, que si no piensa como tu, te apoya, te acompaña y te escucha cuando lo necesitas. Una llamada, un mensaje cuando no puedes dormir o una salida a comer con alguien a quien quieres puede hacer toda la diferencia. Apóyate en tu esposo, en tus amigas, en tu familia. Cada caso es distinto pero el apoyo desde el embarazo, durante el postparto y en toda la crianza es indispensable.

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Mereces las risas, platicar de cosas más allá del embarazo, olvidarte a veces de que eres o serás mamá. También mereces quejarte en días malos y quitarte la culpa, aunque sea por un ratito.

8. Disfruta: Recuerda que todo es temporal (tanto lo bueno como lo malo). Habla con tu bebé, conéctate con lo que pasa dentro de ti y platícale un poco de lo que hay afuera. Recuerda que siente lo mismo que tu y te acompaña en lo bueno y en lo malo. Si pasas un mal día trata de pensar en que el siguiente será mejor, si tienes uno bueno, saboréalo.

Date permiso de sentirte bien, a veces el entorno nos lleva a pensar que estamos mal o que deberíamos estarlo. Que el embarazo debe ser pesado, cansado, con achaques y no siempre es así. Se vale ser embarazada relajada y feliz, al menos a ratos 🙂

Tomate fotos, sonríe, baila, muévete y recuerda que la vida es mágica si te atreves a vivirla así.

 

Como siempre, gracias por leer.

Celebrando

El fin de semana pasado el pequeño de esta casa cumplió 3 años. Igual que los años anteriores le dimos muuuchas vueltas al festejo. Bueno, le di vueltas yo, que aunque el papá chilaquil es bastante solidario el me da sus opiniones pero son mucho menos rebuscadas que las mías.

Desde siempre nos ha gustado la idea de festejar en casa, con poca gente, buscando que sea un ambiente en el que nuestro hijo se sienta cómodo. Con esto no quiero decir que las fiestas grandes o en salones de eventos no nos parecen lindas, de hecho el las disfruta mucho pero nos parece una linda tradición celebrar así, en pequeño.

Además, en estas edades (1, 2 y 3 años) ha sido relativamente sencillo ya que aún está en esa etapa en la que se entretiene con adultos, con 1 niño o con 10.

El primer año fueron muchos más adultos que niños, porque además tiene pocos primos y ese día solo alcanzó a soplar velitas y morder pastel y se quedó dormido.

El segundo año ya tuvo mucha más participación, seleccionó el “tema” que desde entonces fue paw patrol y este año estuvimos a punto de repetirlo ya que la moda continúa y fuerte.

Sin embargo, para los tres años decidió que quería su pastel de:

MONSTERS INC.

Un tema un poco retro ya que casi no hay nada relacionado en las tiendas pero como era tan pequeño el plan, salimos creo que bien librados.

De antemano les cuento que no hago este post pretendiendo demostrar mis dotes de decoradora ni mucho menos de fotógrafa, sino más bien con la intención de compartirles las poquitas cosas que hicimos y con las que se lo pasaron muy bien el pequeño y la familia cercana que invitamos. Como verán en las imágenes el espacio es reducido y aquí donde vivimos hace tanto calor que estar afuera era bastante complicado.

Verán imágenes solitarias ya que, claro… se me olvidó tomar a los niños jugando, comiendo, etc. Aquí les voy:

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Todo lo hicimos en la sala-comedor de la casa, vivimos en una zona donde por las tardes en fin de semana es un tanto complicado circular porque el tráfico se hace leeeento, entonces decidimos citarlos a desayunar.

Compramos unos globos y me puse a hacer unos banderines (idea sacada de pinterest claro está) y esa fue toda nuestra decoración.

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Todo lo pusimos en una mesa para que cada quién decidiera lo que deseaba comer y se atendiera a si mismo. El menú fue el siguiente:

Jugo de naranja y algo así como sangría sin alcohol (jugo de manzana y uva con agua mineral), croissants y mini-bocadillos de pechuga de pavo y jamón con diferentes quesos, no sale en la foto pero había tomate y aguacate para quien gustara y solo los croissants traían lechuga pero estaba muy al alcance por si algún niño pedía (cosa que… no sucedió).

También había fruta (papaya, mango, fresa, uva y melón), granola, yogurth natural y queso cottage. Galletas con chispas de chocolate y de avena con pasas y unos cuantos brownies.

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También había agua natural y listo… La verdad yo solo partí la fruta e hice los bocadillos, todo lo demás lo compramos listo. Y claro que la atracción mayor o por lo menos el protagonista del día para el cumpleañero fue el pastel:

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Igual la idea la sacamos de pinterest, le mostramos varias y esa fue su elección. Estuvo muy emocionado desde que lo vio llegar, al soplar las velas pero sobre todo para comerse el betún, sigue pidiendo a diario pastel… y estamos en las negociaciones para que se le olvide 🙂

En la cochera teníamos algunos juegos (un resbaladero, arenero que no tenía arena, una “moto” que es más montable, un carrito montable y un trampolín pequeño) que son de el solo los acomodamos con mayor espacio y los papás se turnaban para cuidar a los niños mientras brincaban.

La verdad la pasamos muy bien. Aunque nos hubiera encantado recibir mucha más gente y no solo la familia pero por este año continuamos con esta tradición de fiesta pequeña para el pequeño.

A los pequeños invitados decidimos no darles dulces y en cambio les compartimos un botecito con gises para que dibujaran ya sea en pizarrón o en la calle 🙂 que ahora que es verano dan más ganas de salir a jugar. Esos estaban en la entrada de la casa, con los monsters inc. de peluche pero claro, se me olvidaron las fotos, así que les pongo estas nada lindas para que sepan cómo eran.

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Solo envolvimos el bote con celofán y listo.

Independientemente de si las celebraciones son grandes o pequeñas lo importante es que nuestros hijos disfruten de la compañía de quienes los quieren y sobretodo que como familia podamos dar las gracias por un año más con salud y muchos aprendizajes, ahora que la familia será un poquitín más grande veremos cómo pintan los siguientes cumpleaños.

Y aquí el cumpleañero con sus mejores amigos del momento

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Gracias como siempre por leer y por compartir con nosotros cada momento importante.

 

La autoexigencia

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Escribo esto mientras como pizza recalentada porque no tuve tiempo de cocinar hoy ¿o porque no me lo di?

Escribo hoy porque como todos los lunes me di a la tarea de hacer que mi mañana rindiera lo suficiente para hacer muchas cosas en poco tiempo. “Mi mañana” consiste en cuatro horas que son las que nuestro hijo pasa en la escuela y las cuales yo generalmente utilizo para hacer diversas cosas, dependiendo de la urgencia con que las necesito.

A veces tengo que trabajar toda la mañana y hago “solamente” eso, a veces no tengo pendientes de trabajo urgentes y “solamente” limpio y la mayor parte del tiempo hago de todo un poco, pero la constante es mi sensación de que no alcancé a hacer lo suficiente o que podría haber hecho tal o cual cosa mejor.

Los lunes llegan siempre con aires de renovarnos, de empezar dietas, de organizar la limpieza del hogar, de llenar el refri de comida sana, pagar recibos, quitarnos pendientes de encima. Pero siendo realistas las cuatro horas no alcanzan para todo eso y además, no quiere decir que el resto del día no se pueda hacer nada, los hijos no son un estorbo ni nos impiden hacer las cosas solo las vuelven diferentes.

Así que hoy, después de imprimir un nuevo calendario que hice para la limpieza de la casa (sintiendo que así desalojo espacio mental y ya no “tengo que” recordar), sacudir, barrer y trapear media casa, organizarla completa, tender camas e ir al súper, me descubrí sintiendo que había avanzado, pero no lo suficiente. También hice desayuno, contesté correos, hablé con varias personas, etc, etc, etc.

¿Y no fue suficiente?

Según yo no.

Eso me hizo recordar este tema del cual he platicado en muchas ocasiones con mi esposo y mis amigas. El trabajo nunca se va a terminar pero a diario podemos hacer algo para no sentirnos mal al respecto ¿no creen?

Si nuestra actitud hacia el auto-rendimiento cambia y en vez de sentir que “no nos alcanza” sentimos que “hicimos lo que pudimos” las cosas fluyen distinto.

Claro que hay que ser muy organizadas, realistas en nuestros objetivos y pedir apoyo siempre que se puede (este punto de pedir apoyo requiere un post aparte porque las mujeres tenemos una tendencia al yo puedo sola que viene en nuestro manual un capítulo antes del debería poder hacer más).

Pues si, seguro podemos solas pero ¿siempre? ¿queremos eso?

¿por qué estamos compitiendo constantemente con nosotras mismas?

Y ¿deberíamos poder hacer más?

Siendo tan realistas y objetivas como nos sea posible, la mayoría de los deberes son autoimpuestos, son elecciones y por lo tanto son opcionales. Claro que modificar creencias de muchos años tomará tiempo y en muchos casos ir a terapia ayudará. Pero hay cosas que podemos hacer a diario para sentirnos mejor con quienes somos, como mujeres y claro, como mamás.

Así que por eso decidí sentarme a escribir esto, para compartirles lo que a mi me funciona la mayor parte del tiempo. Los días que no me funciona hago lo que hacemos todas: sentirme culpable, triste, incapaz, quejarme, desahogarme, llorar o todas las anteriores. Pero les prometo que cada vez la balanza se inclina más hacia lo bueno y menos hacia lo oscuro de mis emociones y eso es liberador.

Cada vez que me descubro reprochándome algo enciendo la alerta mental y me regreso a recorrer todo lo que si he hecho, aquí les van unos ejemplos:

Si me descubro pensando:

“Aún me falta lavar los platos” ó “los platos siguen sucios” // mejor pienso “ya solo me faltan los platos pero toda la casa está ordenada”

“Debería haber cocinado en vez de seguir comiendo recalentado” //  mejor pienso “gracias a que tenía comida lista pude terminar de trabajar para pasar la tarde libre con mi hijo”

“soy la peor por gritarle a mi hijo cuando me enojé” // mejor pienso “debo trabajar en mi control de impulsos pero se que a mi hijo le sirve ver que yo también me equivoco y aprenderemos juntos”

Esos son solo algunos ejemplos de cosas que pasan en mi rutina diaria pero igual me pasa que mis amigas se disculpan al platicarme que sus hijos comen viendo la televisión, que aún duermen con ellos, que no han dejado el pañal, que nunca hacen ejercicio, que tienen abandonada su carrera profesional, que trabajan mucho o que no se dan el tiempo de salir con sus parejas. Todo lo decimos, casi siempre, con un aire de vergüenza, no tanto por compararnos con quienes si logran hacer todo eso, sino más bien asumiendo que deberíamos poder hacerlo.

Mi invitación va hacia ese lado. Dejemos de asumir y seamos mejor muy sinceras con nosotras mismas. Seamos realistas en cuanto a nuestros tiempos, nuestras prioridades y capacidades.

Por supuesto que una casa medianamente limpia y ordenada es primordial, también lo es el comer sano la mayor parte del tiempo, pero si no cumplimos al cien con nuestros objetivos previamente trazados, que nos sirva de lección para aterrizarlos a algo más realizable, no para culparnos, que eso ya nos sale solito.

A medida que seamos sinceras con lo que deseamos y podemos hacer las cosas empezarán a vivirse en nuestra casa de forma muy diferente. Las invito a hacer el experimento y me cuentan ¿les parece?

Como siempre, gracias por leer.

Amor en expansión

 

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ilustración de @danialonsollaca

Las familias tienen muchas formas pero lo que se repite dentro de cada una, es el amor. Aunque a veces reine el caos, el miedo o la confusión, la decisión de iniciar una familia nace desde el amor.

Hay quienes no tienen hijos, pero tienen mascotas que aman y cuidan como sus hijos. Habemos quienes vamos agregando, primero un gato, luego un perro, luego un hijo, luego más.

Como habrán notado llevo unos meses en pausa, y hoy vengo a contarles por dónde he andado o más bien en qué.

Nuestra familia está creciendo, vamos a ser papás de nuevo y nuestro hijo será hermano por primera vez.

Estamos felices.

Sin embargo, en los pasados meses mi rutina de mamá se ha visto modificada muchas veces por muchos motivos. Ustedes me han acompañado desde que estaba embarazada la primera vez, luego cuando el pequeño era lactante, ya que empezó a gatear, caminar, comer sólidos, a hablar, inició la escuela, etc. Ya han leído mis relatos sobre cómo me costaba cada transición, de entender quién era yo en cada momento y pues ahora podrán imaginar, sobretodo si han pasado por lo mismo, que en un segundo embarazo de lo que menos se trata es de entender.

¿Qué hay que entender? Pues nada. Al menos a mi me ha parecido ese el mensaje más claro. No busco entender ni tiempos, ni nada, solo me dejo llevar.

Soy de las pocas afortunadas que no pasa por muchos achaques en los embarazos, no tengo náuseas, no me siento fatal, pero si me siento distinta. Tengo un poco más de sueño y a diferencia del primer embarazo un bastante menos de tiempo para dedicarlo a descansar.

Ya desde ahí la ecuación se empieza a complicar. Pero como la gran mayoría de veces en esto de la crianza, la clave está en no pensarlo tanto y fluir.

Si el hijo duerme, la mamá duerme. Si la mamá no puede dormir, dormirá un poco más temprano en la noche y si no fue posible, pues a desahogarse que para eso tenemos nuestros apoyos (sea la pareja, familia, amigos o en mi caso… todas las anteriores).

Estos primeros meses han sido de ajustes en cuanto a horarios, rutinas y la forma en que nuestro hijo ha ido mostrándonos su evolución.

No es que sea difícil es que todo es nuevo (pero, ¿qué no se trata de eso la crianza? es pura novedad).

La maestra de nuestro hijo fue la primera en preguntarnos si no estábamos esperando un bebé, notó un cambio en su comportamiento de repente y por su experiencia nos dijo… creo que puede ser eso. Y si.

El supo antes que nadie, incluso que nosotros.

De esa misma forma, nos dijo que tendría una hermana, antes de que nadie nos lo confirmara y así vamos, poniéndole atención a sus mensajes.

Le está tocando una etapa de cambios, decidió dejar su cuna y anda también dejando el pañal. Así pasa de repente, que crecen y ya les estaré compartiendo (ahora que tengo energías renovadas tras mi pausa) nuestras experiencias con cada uno de estos procesos. Y aunque hay mucho ya escrito sobre si es mejor tener a los hijos con muchos y/o pocos años de separación yo como siempre creo que lo mejor es que la decisión esté tomada en conjunto.

Como decía al inicio, ninguna familia es igual a otra, así que solo quienes forman cada familia sabrán lo que les funciona y lo que no, cuándo es mejor hacer algo o no. La única regla, si es que pudiera llamarse así, sería escucharse, tomar en cuenta a cada uno.

Aquí la familia incluye mascotas, son parte de la dinámica, se ven afectados por todo cambio y claro ahora duermen a mi lado como guardianes de la nueva integrante de la familia. Aquí todos nos enojamos y nos frustramos pero igual todos nos disculpamos cuando lastimamos a los demás.

Cada familia tiene sus reglas y ahora estamos trabajando en establecer nuestra nueva rutina, modificando juegos, haciendo las cosas lo mejor que podemos, como siempre.

Y como ya les decía, estamos felices. Con esa esperanza que da el hecho de saber que en unos meses tendremos a alguien más en nuestra familia, con esa ilusión que da conocerla y ver cómo, al igual que su hermano nos irá mostrando su personalidad, sus preferencias y su corazón, conforme conoce el nuestro.

Queríamos compartirles la noticia desde hace tiempo y quise que Dani me ayudara ilustrando la familia que somos hoy, cuatro personas, un perro y un gato, la cuarta persona aún dentro de mi pero ahí estamos todos en la imagen que les comparto.

Gracias por formar parte de las historias que les voy plasmando a veces a prisa, a veces a detalle pero siempre desde el corazón, gracias por confiarme muchas de ustedes sus historias y ahora esperen muchas cosas por venir, que estamos en expansión.

¡Como siempre, gracias por leer!

Tablero multiusos

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Hoy quise compartirles un tablero de recompensas que acabamos de comprar y que es un recurso ya conocido por muchos. Desde terapeutas conductuales, familias que tienen necesidades específicas (hijos con dificultades en el aprendizaje, lenguaje, en su conducta, etc.) hasta mamás y papás que intentan poner orden o estructurar de cierta forma su rutina con sus hijos.

Sin entrar en detalles sobre cada uno de los estilos de crianza si puedo decir que en la experiencia que tengo como terapeuta y mamá es que la mayoría de los papás buscamos un estilo que se adapte a nosotros y al hacerlo muchas veces dejamos de lado herramientas que bien podemos adaptar.

Por eso quise ponerles el caso del tablero de recompensas. En esta casa no somos tan tan conductuales en muchas cosas, pero en otras si. Si bien es cierto que respetamos lo más que podemos a nuestro hijo y fomentamos que el tome sus decisiones y se apoye siempre en nosotros también es cierto que por su corta edad (tiene 2 años y medio) hacemos énfasis en la estructura de su día, sus horarios y ciertos “requisitos” que para nosotros resultan importantes.

A nosotros nos funciona y creo que a final de cuentas es lo que importa, también incorporamos formas de “romper” la estructura y que no sea inflexible porque, de lo contrario, los días que aparecen eventualidades lidiamos con niños muy frustrados y asustados por los cambios.

Este tablero que les muestro en la imagen lo compramos en una tienda de aquí de Monterrey pero seguramente en sus ciudades pueden encontrar algo parecido, o hacerlo ustedes mismas (pinterest les puede dar infinidad de ideas). A pesar de que este que tenemos está diseñado para “sumar” actividades o deberes y así “ganar” recompensas o premios aquí decidimos utilizarlo de forma distinta.

Vamos poniendo actividades cotidianas del día solo para recordarlas y recordar cómo las hacemos regularmente (pero son movibles) y el niño chilaquil solo va señalando conforme las completa, en vez de ganar un premio los “premios” son lo que el hace regularmente, por gusto, es decir jugar, salir, ver tele, pintar, etc. Y añadimos un espacio para que diariamente identifique sus emociones.

Estar alertas de cómo nos sentimos y por qué y sobretodo de cómo expresamos lo que sentimos es una herramienta muy útil y si iniciamos a temprana edad se vuelve una tarea que dominaremos o al menos conoceremos de mejor forma. Por el momento, por su edad, solo contemplamos 3 emociones pero la idea es ir sumando conforme crece.

Quise compartírselas solo como un ejemplo de que, aunque vayamos encontrando tipos de crianza que nos acomodan mejor, no hay necesidad de pelear con otras corrientes y de cerrarnos a herramientas y oportunidades de aprendizaje.

Todo esfuerzo suma. A veces hay que darles y a veces hay que quitarles.

Ya les platicaré qué tal nos va y qué tanto le emociona a el utilizarlo.

Como siempre, gracias por leer.

 

¿Qué regalar de Navidad?

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imagen de pinterest

Aunque estamos ya casi casi a un día de Navidad y seguramente la mayoría ya compraron sus regalos yo sé que hay mamás despistadas o muy ocupadas (o tías, abuelitas, madrinas, primas, etc) que aún están pensando ¿qué será lo mejor regalar a sus hijos o familiares? Sobretodo a los más pequeños, porque conforme crecen se encargan de dejarnos muy claro lo que quieren.

Así que aquí les voy con mis recomendaciones a la hora de decidir qué regalar, nadie me paga por recomendar (aunque no estaría mal jajaja), ni hay reglas fijas sobre los regalos, al menos en nuestra vida nada es fijo, si hay constantes pero todo puede pasar.

Puntos a considerar antes de comprar regalos navideños:

  • Edad:  Hay que considerar siempre los intereses de cada etapa, si son muy pequeños en que todo exploran con el tacto y el gusto y conforme van creciendo van queriendo retos y que sus juguetes sean más interactivos.
  • Presupuesto: Por más que queramos darles “lo mejor” hay que ser bien realistas y tratar de que desde pequeños valoren los esfuerzos que sus padres y seres queridos hacen por darles un regalo, valorar la intención no tanto lo que reciben y entender que el dinero no viene de fuentes infinitas, a veces olvidamos hablarles al respecto, es bueno platicarles un poco sobre cómo se venden y compran las cosas, sin necesidad de arruinar el momento, solo que sepan un poco sobre oferta y demanda.
  • Tiempo: Aunque no lo parezca comprar con tiempo ya no es algo muy realista, tanto por si las tiendas están llenas de gente, el tráfico, el trabajo no nos lo permite, etc. Hay que planear y organizarnos antes de salir sin idea de qué buscamos y dónde lo buscamos.
  • Intereses de quien regala y de a quien le regalas: Pasa seguido, o al menos a mi me pasa, que yo tengo muy claro lo que me gustaría regalar pero tengo que pensar en lo que cada niño quiere ¿qué le divierte en este momento de su vida? ¿qué preferiría? Si por mi fuera regalo siempre libros o juguetes didácticos, pero para todo hay momento y se vale a veces dar cosas que no van tanto con nuestros intereses pero si con los de los demás. El regalo debe llevar un poquito de nosotros y otro poco de ellos.
  • Tradiciones familiares: Cada familia tiene costumbres diferentes, en algunas Santa Claus trae los regalos, en otras son los reyes, en otras hay intercambios y en otras llegan todos y hay un desfile de regalos. También hay familias que tienen un promedio de costo de cada regalo y hay otras en que hay total libertad y a veces se regalan cosas muy costosas, hay que pensar en seguir con la tradición de nuestras familias y las de nuestra gente cercana y ser lo más respetuosos que podamos al respecto.
  • El factor social:  Sabemos ya bien que consumir local es lo mejor y que el consumismo no es para nada recomendable. Sabemos también que hay muchísimos millones de personas en situaciones muy difíciles y lo menos que podemos hacer es considerar todo eso antes de tomar nuestras decisiones. Ya sea que colaboremos de cierta forma en apoyar a quienes tienen menos o bien que consumamos lo menos posible, contribuyendo a que sea menos el consumismo cada navidad, lo importante es ser conscientes de que nuestro mundo no es solo lo que pasa dentro de casa sino todo lo que no nos toca ver pero sabemos que está ahí.

Una vez considerando todo lo anterior y habiendo tomado más o menos una decisión o al menos contemplando ya un área de interés, mis recomendaciones serían las siguientes:

  • Busca una tienda (o varias) en que puedas comprar la mayoría de los regalos que buscas.
  • Compra en línea, es muy práctico y muchas tiendas no cobran envío (solo considera los tiempos de entrega). Aquí hay opciones de negocios pequeños y gigantescos como costco, liverpool, sears, amazon, ebay, etc. Considera bien y analiza antes de comprar, sobretodo revisa antes de dar click en pagar, a veces hay trucos que nos hacen gastar de más.
  • Trata de olvidarte un poco del género y regala sin pensar en si son niños o niñas, sobretodo los pequeños, es bueno que todos aprendamos a hacer de todo desde chicos y el juego de roles se vale para ambas partes, de adultos todos cocinamos, todos limpiamos o al menos todos deberíamos hacerlo, independientemente de si somos hombres o mujeres.
  • No regales seres vivos, la mayoría de los pequeños no pueden hacerse cargo por completo de otro ser, si ya tienen mascota involúcralos en sus cuidados, pero si no la tienen, espera a que sean más grandes y adopten, hay muchas asociaciones de animalitos sin hogar.
  • Sobre marcas o tiendas les recomiendo las siguientes opciones:
  • Chocochips porque se me hace súper útil regalar algo así para los pequeños y es mexicano.
  • DidácticosABC porque tienen súper variedad de juguetes educativos para todas las edades (y es tienda mexicana)
  • En Monterrey encuentran Red Banana Kids que tienen cosas para todos los gustos.
  • Los mercados o tiendas pequeñas e independientes que se ponen dependiendo la ciudad en la que vivas, pero generalmente los fines de semana.
  • Acércate con artesanos y regala juguetes tradicionales mexicanos.
  • También es una súper opción hacer tu los regalitos, recuerden que los niños se entretienen con muy poco, en pinterest encuentran muchos tutoriales de actividades económicas que pueden disfrutar.
  • Pueden hacer intercambio de juguetes que ya no usen tanto entre primos o amiguitos así se siguen aprovechando. Si aún son muy pequeños y les cuesta desprenderse puede ser solo un juguete que intercambien por navidad.
  • Regálales tiempo, sean minutos si eres visita al momento de darles el regalo o bien si son tus hijos, juega con ellos. A veces disfrutan más las cajas del regalo, que el regalo en sí.

Espero mis recomendaciones de regalitos y de cómo pensar en regalar les sean de utilidad. Hay días en que se nos cierra la mente o bien en que estamos abrumados porque leemos noticias que nos apachurran el corazón. Hay que inculcar compasión y empatía en nuestros pequeños y regalarles siempre la oportunidad de ser felices y creativos. Las cosas son un extra, no necesitan mucho más.

¡Felices fiestas para ustedes y sus familias!

Y como siempre, gracias por leer 🙂