La autoexigencia

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Escribo esto mientras como pizza recalentada porque no tuve tiempo de cocinar hoy ¿o porque no me lo di?

Escribo hoy porque como todos los lunes me di a la tarea de hacer que mi mañana rindiera lo suficiente para hacer muchas cosas en poco tiempo. “Mi mañana” consiste en cuatro horas que son las que nuestro hijo pasa en la escuela y las cuales yo generalmente utilizo para hacer diversas cosas, dependiendo de la urgencia con que las necesito.

A veces tengo que trabajar toda la mañana y hago “solamente” eso, a veces no tengo pendientes de trabajo urgentes y “solamente” limpio y la mayor parte del tiempo hago de todo un poco, pero la constante es mi sensación de que no alcancé a hacer lo suficiente o que podría haber hecho tal o cual cosa mejor.

Los lunes llegan siempre con aires de renovarnos, de empezar dietas, de organizar la limpieza del hogar, de llenar el refri de comida sana, pagar recibos, quitarnos pendientes de encima. Pero siendo realistas las cuatro horas no alcanzan para todo eso y además, no quiere decir que el resto del día no se pueda hacer nada, los hijos no son un estorbo ni nos impiden hacer las cosas solo las vuelven diferentes.

Así que hoy, después de imprimir un nuevo calendario que hice para la limpieza de la casa (sintiendo que así desalojo espacio mental y ya no “tengo que” recordar), sacudir, barrer y trapear media casa, organizarla completa, tender camas e ir al súper, me descubrí sintiendo que había avanzado, pero no lo suficiente. También hice desayuno, contesté correos, hablé con varias personas, etc, etc, etc.

¿Y no fue suficiente?

Según yo no.

Eso me hizo recordar este tema del cual he platicado en muchas ocasiones con mi esposo y mis amigas. El trabajo nunca se va a terminar pero a diario podemos hacer algo para no sentirnos mal al respecto ¿no creen?

Si nuestra actitud hacia el auto-rendimiento cambia y en vez de sentir que “no nos alcanza” sentimos que “hicimos lo que pudimos” las cosas fluyen distinto.

Claro que hay que ser muy organizadas, realistas en nuestros objetivos y pedir apoyo siempre que se puede (este punto de pedir apoyo requiere un post aparte porque las mujeres tenemos una tendencia al yo puedo sola que viene en nuestro manual un capítulo antes del debería poder hacer más).

Pues si, seguro podemos solas pero ¿siempre? ¿queremos eso?

¿por qué estamos compitiendo constantemente con nosotras mismas?

Y ¿deberíamos poder hacer más?

Siendo tan realistas y objetivas como nos sea posible, la mayoría de los deberes son autoimpuestos, son elecciones y por lo tanto son opcionales. Claro que modificar creencias de muchos años tomará tiempo y en muchos casos ir a terapia ayudará. Pero hay cosas que podemos hacer a diario para sentirnos mejor con quienes somos, como mujeres y claro, como mamás.

Así que por eso decidí sentarme a escribir esto, para compartirles lo que a mi me funciona la mayor parte del tiempo. Los días que no me funciona hago lo que hacemos todas: sentirme culpable, triste, incapaz, quejarme, desahogarme, llorar o todas las anteriores. Pero les prometo que cada vez la balanza se inclina más hacia lo bueno y menos hacia lo oscuro de mis emociones y eso es liberador.

Cada vez que me descubro reprochándome algo enciendo la alerta mental y me regreso a recorrer todo lo que si he hecho, aquí les van unos ejemplos:

Si me descubro pensando:

“Aún me falta lavar los platos” ó “los platos siguen sucios” // mejor pienso “ya solo me faltan los platos pero toda la casa está ordenada”

“Debería haber cocinado en vez de seguir comiendo recalentado” //  mejor pienso “gracias a que tenía comida lista pude terminar de trabajar para pasar la tarde libre con mi hijo”

“soy la peor por gritarle a mi hijo cuando me enojé” // mejor pienso “debo trabajar en mi control de impulsos pero se que a mi hijo le sirve ver que yo también me equivoco y aprenderemos juntos”

Esos son solo algunos ejemplos de cosas que pasan en mi rutina diaria pero igual me pasa que mis amigas se disculpan al platicarme que sus hijos comen viendo la televisión, que aún duermen con ellos, que no han dejado el pañal, que nunca hacen ejercicio, que tienen abandonada su carrera profesional, que trabajan mucho o que no se dan el tiempo de salir con sus parejas. Todo lo decimos, casi siempre, con un aire de vergüenza, no tanto por compararnos con quienes si logran hacer todo eso, sino más bien asumiendo que deberíamos poder hacerlo.

Mi invitación va hacia ese lado. Dejemos de asumir y seamos mejor muy sinceras con nosotras mismas. Seamos realistas en cuanto a nuestros tiempos, nuestras prioridades y capacidades.

Por supuesto que una casa medianamente limpia y ordenada es primordial, también lo es el comer sano la mayor parte del tiempo, pero si no cumplimos al cien con nuestros objetivos previamente trazados, que nos sirva de lección para aterrizarlos a algo más realizable, no para culparnos, que eso ya nos sale solito.

A medida que seamos sinceras con lo que deseamos y podemos hacer las cosas empezarán a vivirse en nuestra casa de forma muy diferente. Las invito a hacer el experimento y me cuentan ¿les parece?

Como siempre, gracias por leer.

Amor en expansión

 

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ilustración de @danialonsollaca

Las familias tienen muchas formas pero lo que se repite dentro de cada una, es el amor. Aunque a veces reine el caos, el miedo o la confusión, la decisión de iniciar una familia nace desde el amor.

Hay quienes no tienen hijos, pero tienen mascotas que aman y cuidan como sus hijos. Habemos quienes vamos agregando, primero un gato, luego un perro, luego un hijo, luego más.

Como habrán notado llevo unos meses en pausa, y hoy vengo a contarles por dónde he andado o más bien en qué.

Nuestra familia está creciendo, vamos a ser papás de nuevo y nuestro hijo será hermano por primera vez.

Estamos felices.

Sin embargo, en los pasados meses mi rutina de mamá se ha visto modificada muchas veces por muchos motivos. Ustedes me han acompañado desde que estaba embarazada la primera vez, luego cuando el pequeño era lactante, ya que empezó a gatear, caminar, comer sólidos, a hablar, inició la escuela, etc. Ya han leído mis relatos sobre cómo me costaba cada transición, de entender quién era yo en cada momento y pues ahora podrán imaginar, sobretodo si han pasado por lo mismo, que en un segundo embarazo de lo que menos se trata es de entender.

¿Qué hay que entender? Pues nada. Al menos a mi me ha parecido ese el mensaje más claro. No busco entender ni tiempos, ni nada, solo me dejo llevar.

Soy de las pocas afortunadas que no pasa por muchos achaques en los embarazos, no tengo náuseas, no me siento fatal, pero si me siento distinta. Tengo un poco más de sueño y a diferencia del primer embarazo un bastante menos de tiempo para dedicarlo a descansar.

Ya desde ahí la ecuación se empieza a complicar. Pero como la gran mayoría de veces en esto de la crianza, la clave está en no pensarlo tanto y fluir.

Si el hijo duerme, la mamá duerme. Si la mamá no puede dormir, dormirá un poco más temprano en la noche y si no fue posible, pues a desahogarse que para eso tenemos nuestros apoyos (sea la pareja, familia, amigos o en mi caso… todas las anteriores).

Estos primeros meses han sido de ajustes en cuanto a horarios, rutinas y la forma en que nuestro hijo ha ido mostrándonos su evolución.

No es que sea difícil es que todo es nuevo (pero, ¿qué no se trata de eso la crianza? es pura novedad).

La maestra de nuestro hijo fue la primera en preguntarnos si no estábamos esperando un bebé, notó un cambio en su comportamiento de repente y por su experiencia nos dijo… creo que puede ser eso. Y si.

El supo antes que nadie, incluso que nosotros.

De esa misma forma, nos dijo que tendría una hermana, antes de que nadie nos lo confirmara y así vamos, poniéndole atención a sus mensajes.

Le está tocando una etapa de cambios, decidió dejar su cuna y anda también dejando el pañal. Así pasa de repente, que crecen y ya les estaré compartiendo (ahora que tengo energías renovadas tras mi pausa) nuestras experiencias con cada uno de estos procesos. Y aunque hay mucho ya escrito sobre si es mejor tener a los hijos con muchos y/o pocos años de separación yo como siempre creo que lo mejor es que la decisión esté tomada en conjunto.

Como decía al inicio, ninguna familia es igual a otra, así que solo quienes forman cada familia sabrán lo que les funciona y lo que no, cuándo es mejor hacer algo o no. La única regla, si es que pudiera llamarse así, sería escucharse, tomar en cuenta a cada uno.

Aquí la familia incluye mascotas, son parte de la dinámica, se ven afectados por todo cambio y claro ahora duermen a mi lado como guardianes de la nueva integrante de la familia. Aquí todos nos enojamos y nos frustramos pero igual todos nos disculpamos cuando lastimamos a los demás.

Cada familia tiene sus reglas y ahora estamos trabajando en establecer nuestra nueva rutina, modificando juegos, haciendo las cosas lo mejor que podemos, como siempre.

Y como ya les decía, estamos felices. Con esa esperanza que da el hecho de saber que en unos meses tendremos a alguien más en nuestra familia, con esa ilusión que da conocerla y ver cómo, al igual que su hermano nos irá mostrando su personalidad, sus preferencias y su corazón, conforme conoce el nuestro.

Queríamos compartirles la noticia desde hace tiempo y quise que Dani me ayudara ilustrando la familia que somos hoy, cuatro personas, un perro y un gato, la cuarta persona aún dentro de mi pero ahí estamos todos en la imagen que les comparto.

Gracias por formar parte de las historias que les voy plasmando a veces a prisa, a veces a detalle pero siempre desde el corazón, gracias por confiarme muchas de ustedes sus historias y ahora esperen muchas cosas por venir, que estamos en expansión.

¡Como siempre, gracias por leer!

Tablero multiusos

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Hoy quise compartirles un tablero de recompensas que acabamos de comprar y que es un recurso ya conocido por muchos. Desde terapeutas conductuales, familias que tienen necesidades específicas (hijos con dificultades en el aprendizaje, lenguaje, en su conducta, etc.) hasta mamás y papás que intentan poner orden o estructurar de cierta forma su rutina con sus hijos.

Sin entrar en detalles sobre cada uno de los estilos de crianza si puedo decir que en la experiencia que tengo como terapeuta y mamá es que la mayoría de los papás buscamos un estilo que se adapte a nosotros y al hacerlo muchas veces dejamos de lado herramientas que bien podemos adaptar.

Por eso quise ponerles el caso del tablero de recompensas. En esta casa no somos tan tan conductuales en muchas cosas, pero en otras si. Si bien es cierto que respetamos lo más que podemos a nuestro hijo y fomentamos que el tome sus decisiones y se apoye siempre en nosotros también es cierto que por su corta edad (tiene 2 años y medio) hacemos énfasis en la estructura de su día, sus horarios y ciertos “requisitos” que para nosotros resultan importantes.

A nosotros nos funciona y creo que a final de cuentas es lo que importa, también incorporamos formas de “romper” la estructura y que no sea inflexible porque, de lo contrario, los días que aparecen eventualidades lidiamos con niños muy frustrados y asustados por los cambios.

Este tablero que les muestro en la imagen lo compramos en una tienda de aquí de Monterrey pero seguramente en sus ciudades pueden encontrar algo parecido, o hacerlo ustedes mismas (pinterest les puede dar infinidad de ideas). A pesar de que este que tenemos está diseñado para “sumar” actividades o deberes y así “ganar” recompensas o premios aquí decidimos utilizarlo de forma distinta.

Vamos poniendo actividades cotidianas del día solo para recordarlas y recordar cómo las hacemos regularmente (pero son movibles) y el niño chilaquil solo va señalando conforme las completa, en vez de ganar un premio los “premios” son lo que el hace regularmente, por gusto, es decir jugar, salir, ver tele, pintar, etc. Y añadimos un espacio para que diariamente identifique sus emociones.

Estar alertas de cómo nos sentimos y por qué y sobretodo de cómo expresamos lo que sentimos es una herramienta muy útil y si iniciamos a temprana edad se vuelve una tarea que dominaremos o al menos conoceremos de mejor forma. Por el momento, por su edad, solo contemplamos 3 emociones pero la idea es ir sumando conforme crece.

Quise compartírselas solo como un ejemplo de que, aunque vayamos encontrando tipos de crianza que nos acomodan mejor, no hay necesidad de pelear con otras corrientes y de cerrarnos a herramientas y oportunidades de aprendizaje.

Todo esfuerzo suma. A veces hay que darles y a veces hay que quitarles.

Ya les platicaré qué tal nos va y qué tanto le emociona a el utilizarlo.

Como siempre, gracias por leer.

 

¿Qué regalar de Navidad?

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imagen de pinterest

Aunque estamos ya casi casi a un día de Navidad y seguramente la mayoría ya compraron sus regalos yo sé que hay mamás despistadas o muy ocupadas (o tías, abuelitas, madrinas, primas, etc) que aún están pensando ¿qué será lo mejor regalar a sus hijos o familiares? Sobretodo a los más pequeños, porque conforme crecen se encargan de dejarnos muy claro lo que quieren.

Así que aquí les voy con mis recomendaciones a la hora de decidir qué regalar, nadie me paga por recomendar (aunque no estaría mal jajaja), ni hay reglas fijas sobre los regalos, al menos en nuestra vida nada es fijo, si hay constantes pero todo puede pasar.

Puntos a considerar antes de comprar regalos navideños:

  • Edad:  Hay que considerar siempre los intereses de cada etapa, si son muy pequeños en que todo exploran con el tacto y el gusto y conforme van creciendo van queriendo retos y que sus juguetes sean más interactivos.
  • Presupuesto: Por más que queramos darles “lo mejor” hay que ser bien realistas y tratar de que desde pequeños valoren los esfuerzos que sus padres y seres queridos hacen por darles un regalo, valorar la intención no tanto lo que reciben y entender que el dinero no viene de fuentes infinitas, a veces olvidamos hablarles al respecto, es bueno platicarles un poco sobre cómo se venden y compran las cosas, sin necesidad de arruinar el momento, solo que sepan un poco sobre oferta y demanda.
  • Tiempo: Aunque no lo parezca comprar con tiempo ya no es algo muy realista, tanto por si las tiendas están llenas de gente, el tráfico, el trabajo no nos lo permite, etc. Hay que planear y organizarnos antes de salir sin idea de qué buscamos y dónde lo buscamos.
  • Intereses de quien regala y de a quien le regalas: Pasa seguido, o al menos a mi me pasa, que yo tengo muy claro lo que me gustaría regalar pero tengo que pensar en lo que cada niño quiere ¿qué le divierte en este momento de su vida? ¿qué preferiría? Si por mi fuera regalo siempre libros o juguetes didácticos, pero para todo hay momento y se vale a veces dar cosas que no van tanto con nuestros intereses pero si con los de los demás. El regalo debe llevar un poquito de nosotros y otro poco de ellos.
  • Tradiciones familiares: Cada familia tiene costumbres diferentes, en algunas Santa Claus trae los regalos, en otras son los reyes, en otras hay intercambios y en otras llegan todos y hay un desfile de regalos. También hay familias que tienen un promedio de costo de cada regalo y hay otras en que hay total libertad y a veces se regalan cosas muy costosas, hay que pensar en seguir con la tradición de nuestras familias y las de nuestra gente cercana y ser lo más respetuosos que podamos al respecto.
  • El factor social:  Sabemos ya bien que consumir local es lo mejor y que el consumismo no es para nada recomendable. Sabemos también que hay muchísimos millones de personas en situaciones muy difíciles y lo menos que podemos hacer es considerar todo eso antes de tomar nuestras decisiones. Ya sea que colaboremos de cierta forma en apoyar a quienes tienen menos o bien que consumamos lo menos posible, contribuyendo a que sea menos el consumismo cada navidad, lo importante es ser conscientes de que nuestro mundo no es solo lo que pasa dentro de casa sino todo lo que no nos toca ver pero sabemos que está ahí.

Una vez considerando todo lo anterior y habiendo tomado más o menos una decisión o al menos contemplando ya un área de interés, mis recomendaciones serían las siguientes:

  • Busca una tienda (o varias) en que puedas comprar la mayoría de los regalos que buscas.
  • Compra en línea, es muy práctico y muchas tiendas no cobran envío (solo considera los tiempos de entrega). Aquí hay opciones de negocios pequeños y gigantescos como costco, liverpool, sears, amazon, ebay, etc. Considera bien y analiza antes de comprar, sobretodo revisa antes de dar click en pagar, a veces hay trucos que nos hacen gastar de más.
  • Trata de olvidarte un poco del género y regala sin pensar en si son niños o niñas, sobretodo los pequeños, es bueno que todos aprendamos a hacer de todo desde chicos y el juego de roles se vale para ambas partes, de adultos todos cocinamos, todos limpiamos o al menos todos deberíamos hacerlo, independientemente de si somos hombres o mujeres.
  • No regales seres vivos, la mayoría de los pequeños no pueden hacerse cargo por completo de otro ser, si ya tienen mascota involúcralos en sus cuidados, pero si no la tienen, espera a que sean más grandes y adopten, hay muchas asociaciones de animalitos sin hogar.
  • Sobre marcas o tiendas les recomiendo las siguientes opciones:
  • Chocochips porque se me hace súper útil regalar algo así para los pequeños y es mexicano.
  • DidácticosABC porque tienen súper variedad de juguetes educativos para todas las edades (y es tienda mexicana)
  • En Monterrey encuentran Red Banana Kids que tienen cosas para todos los gustos.
  • Los mercados o tiendas pequeñas e independientes que se ponen dependiendo la ciudad en la que vivas, pero generalmente los fines de semana.
  • Acércate con artesanos y regala juguetes tradicionales mexicanos.
  • También es una súper opción hacer tu los regalitos, recuerden que los niños se entretienen con muy poco, en pinterest encuentran muchos tutoriales de actividades económicas que pueden disfrutar.
  • Pueden hacer intercambio de juguetes que ya no usen tanto entre primos o amiguitos así se siguen aprovechando. Si aún son muy pequeños y les cuesta desprenderse puede ser solo un juguete que intercambien por navidad.
  • Regálales tiempo, sean minutos si eres visita al momento de darles el regalo o bien si son tus hijos, juega con ellos. A veces disfrutan más las cajas del regalo, que el regalo en sí.

Espero mis recomendaciones de regalitos y de cómo pensar en regalar les sean de utilidad. Hay días en que se nos cierra la mente o bien en que estamos abrumados porque leemos noticias que nos apachurran el corazón. Hay que inculcar compasión y empatía en nuestros pequeños y regalarles siempre la oportunidad de ser felices y creativos. Las cosas son un extra, no necesitan mucho más.

¡Felices fiestas para ustedes y sus familias!

Y como siempre, gracias por leer 🙂

A la escuela ¿Cuándo es el mejor momento?

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ilustración de pinterest

Decidir a qué edad inician su escolarización nuestros hijos es un tema delicado, como la mayoría de las decisiones de crianza que, idealmente, se toman en privado, involucrando a los padres o a quienes estén a cargo de criar a un pequeño.

Es delicado porque existen evidencias de todo tipo que pueden hacernos sentir bien (o mal) respecto a nuestra decisión.

Delicado porque los padres nos sentimos juzgados de una u otra forma. Y a final de cuentas, como siempre sucede en la crianza, decidimos lo que nos acomoda mejor, a pesar de las opiniones de los demás.

Como bien saben yo les comparto lo que nos funciona a nosotros, lo que decidimos y lo que vamos haciendo. Y lo comparto por el gusto de hacerlo, porque es liberador hablar de ciertas cosas y además porque noto que muchas personas se identifican con lo que pensamos como familia.

Pues bien, decidimos que nuestro hijo iniciara su vida escolar a los dos años.

Para muchos fue una sorpresa porque ambos papás somos psicólogos y “sabemos” que no necesita ir a la escuela aún. Para otros era sorpresa que no fuera a antes porque ambos trabajamos (mucho) y no nos quedaba tanto tiempo para hacer todo lo necesario en el hogar sin que algo se saliera de control.

Para nosotros existieron motivos, que para fin práctico no son tan relevantes de explicar.

Nos preparamos con mucho (mucho) tiempo. Hicimos muchos ajustes en nuestra vida para estar listos y cómodos al respecto y sobretodo fuimos preparando a nuestro hijo para ese momento.

Quise esperar un par de semanas para contarles de nuestra experiencia para que fuera lo más real posible.

Ha sido fantástica.

Sabíamos que la separación física sería difícil porque nadie fuera de sus padres o abuelos lo había cuidado por dos años. Sabíamos que lloraría al vernos partir y también confiábamos en que iríamos viendo cómo se sentía conforme pasaban los días.

El hecho de haber estado del otro lado y trabajado con niños me dio la tranquilidad de saber que lo que sentía era normal y que mi hijo estaría bien. Algo clave era haber elegido la escuela correcta.

¿Cómo saber cuál es la escuela correcta?

Debe ser correcta para su familia. Aquella escuela en la que todos se sientan cómodos, no juzgados, no forzados. Aquella que vaya de acuerdo con su manera de criar, de pensar, de vivir. Aquella donde quienes reciben a tus hijos se parezcan a ti, en algo.

La escuela es la segunda casa y al buscar una opción para ustedes deberás pensar en eso. ¿En qué lugar te gustaría que viva tu hijo la mitad de su vida por más de 15 años al menos?

Hoy puedo contarles que desde el primer día nuestro hijo sale feliz, y antes de dos semanas se queda feliz en su salón, sin lágrimas y disfrutando de ir a jugar. Porque a los dos años, a eso van, a conocer más niños, a experimentar, a expresarse, a crecer.

Con esto no quiero para nada decir que todos los niños deban escolarizarse a esa edad, ni que no pueden crecer felices en casa. Más bien quiero decir que mientras confiemos en las decisiones que tomamos nuestros hijos confiarán.

Si nos ven tranquilos, estarán tranquilos eventualmente.

Si nos ven felices, estarán felices.

Para nosotros está siendo una gran experiencia. Gracias a las grandes personas a cargo de su educación y a que tomamos el tiempo necesario para nosotros antes de dar ese paso.

He encontrado muchas coincidencias con las demás mamás de sus compañeros. Todas estábamos dudosas días antes. Todas pensamos en algún momento ¿estaré haciendo lo correcto? ¿estará bien que lo lleve tan pequeño?

Dos semanas después, todas creemos que si.

La escuela debe ser un espacio de libertad (con reglas) y aprendizaje (con diversión). Ojalá todos los niños tuvieran la oportunidad de encontrar espacios que los ayuden a crecer. Ya sea en una institución o dentro de casa.

Por acá les iremos compartiendo más de nuestras experiencias.

Como siempre, gracias por leer.

Los grandiosos dos

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ilustración de pinterest

Si tienes hijos seguramente has escuchado a alguien advertirte sobre los terribles dos. Es real que es una edad complicada en muchos sentidos pues el bebecito que conocías va siendo cada vez más independiente, mostrando su carácter y haciendo que su voz se escuche (muchas veces en volúmenes elevados); también es real que tiene mucho muy bueno y por eso, poco más de un mes después de que nuestro (ya no tan) bebé chilaquil cumplió dos años quise escribir un poco al respecto.

Ser mamá de un niño de dos años es grandioso por muchos motivos:

  • Aunque aún no hablen del todo claro, son capaces de comunicarte muchas cosas que antes no podían.
  • Siempre quieren ayudar, involucrarse en todas las actividades del hogar y les encanta que confíes en ellos y les enseñes.
  • Tienen mucha energía, aunque aún duermen varias horas es posible pasear por largos ratos, jugar, salir, etc. ya pueden caminar un poco más sin querer estar siempre cargados.
  • Siempre están aprendiendo, cuando están ante cosas nuevas pueden concentrarse ya por mucho más tiempo, preguntan y se interesan mucho por cosas que no han visto antes.
  • Interactúan un poco más contigo y con los demás, de nuevas formas, van aprendiendo a comunicarse no solo en casa sino también con los demás.
  • Tienen la imaginación al 100, si les damos libertad son capaces de crear y crear, si los dejamos irán acostumbrándose a esto.
  • Muchos van estableciendo sus horarios de sueño ya más parecidos a los de sus papás.
  • Imitan lo que ven, es excelente momento para ajustar nuestros hábitos a lo que queremos que hagan parte de su rutina (sobretodo hablando de alimentación, higiene personal, etc.).
  • A pesar de que pareciera que su carácter está en explosión constante es mucho más probable que podamos evitar los berrinches si anticipamos las cosas, si vamos contándoles lo que pasará y acostumbrándolos a cierta estructura se van sintiendo más seguros y es menos difícil llevar el día a día.
  • Son auténticos y transparentes. Si se sienten mal o bien, lo expresan. Si están felices, si quieren bailar, si tienen hambre o sueño. No dudemos en creer en lo que nos transmiten.
  • Son simples y grandes exploradores, no necesitan muchas cosas, nos necesitan a nosotros y mucho amor, son felices de saberse acompañados y queridos y si se acostumbran a esto en el futuro también valorarán más todo eso bueno que tienen.

Con todo esto grandioso que les comparto para nada niego la parte difícil de ese temperamento que los caracteriza, no niego que hay días que nos parecen más largos, o cansados. Noches que no entendemos por qué no quieren dormir, berrinches que a pesar de todos los intentos no logramos sobrellevar como quisiéramos o momentos de frustración donde no entendemos lo que nos quieren decir.

Mi intención es invitar a todos los padres a no temerle a que su niño cumpla 2 años, es una edad llena de cosas divertidas y sabiduría de su parte que nos compartirá, armémonos de paciencia pero sobretodo recordemos que no tenemos pequeños adultos en casa, ni estamos pasando por una constante supervisión de limpieza y orden, podemos tener los platos sucios un ratito más, podemos no tender la cama a la misma hora, lo mejor es no perdernos esos momentos que duran tan poquito y valen tanto ¿no creen?

Como siempre, gracias por leer.

 

¿Mamá de tiempo completo?

workinmomDentro de las muchas decisiones que tomamos en el camino de la maternidad nos enfrentamos a la duda de si continuaremos trabajando o no, para todas las mamás que trabajábamos antes de ser madres.

Continuar con nuestras carreras profesionales se pone en duda ¿hacemos pausa? ¿trabajamos menos tiempo? ¿trabajamos desde casa? Además de esto muchas veces necesitamos ese ingreso pues hoy en día es muy complicado sostener una familia con el ingreso de solo uno de los padres así que ¿cómo compaginarlo todo? ¿cómo crías a tus hijos dándoles la atención que quieres y además cumpliendo con las necesidades reales de manutención? ¿cómo, además, alimentas ese deseo de crecimiento profesional que aún sientes presente en tu vida?

La decisión es personal y nunca es fácil, una vez que la tomas quedarás invariablemente clasificada en cierto grupo:

La mamá que no trabaja

La mamá que trabaja en casa

La mamá que sale todos los días a trabajar y tiene que dejar a su bebé

Todas somos mamás, a todas nos cuesta decidirlo y a todas nos cuesta cumplirlo a diario.

Esa mamá que no trabaja, pasa todo el día atendiendo a su bebé, su hogar e intentando atenderse a si misma, además de que muchas veces no termina de encajar en ningún lado y empieza a buscar una nueva tribu porque la anterior ya no la acepta de la misma forma. Les parece tan cómodo que tenga “tanto tiempo libre” que la excluyen o juzgan.

Esa otra mamá que trabaja en casa, se la pasa sintiéndose culpable los ratos que tiene que entregar algún proyecto y desatiende por momentos a tu bebé, culpable por todos esos días que el trabajo le impidió cocinar y comer saludable o bien por los días que salió a pasear con su familia y se olvidó de responder varios correos.

Y la mamá que sale a trabajar a diario se va a la oficina llorando muchas veces, sabiéndose juzgada, deseando estar en casa durmiendo la siesta con su hijo, queriendo tomarle la temperatura ella misma o disfrutando sus gestos y sonrisas al probar la comida de hoy. A pesar de que tiene tiempo para ella y sigue “creciendo” profesionalmente lo hace con el corazón apachurrado a veces, sin estar convencida de sus decisiones.

Y así, a todas nos pasa, que dudamos y que nos sentimos juzgadas por los demás, aunque claro que esa culpa sale primero que nada de nosotras mismas.

Cada una teníamos un ideal, cada una fuimos hija, hermana, esposa, antes de ser madre y esas mujeres soñaban con ciertas cosas que hoy, después de las decisiones que hemos tomado, son las que nos reclaman. Esas cosas que soñábamos vienen cuando nos distraemos y nos reclaman en voz bajita “¿y si te estás equivocando?”

Ahí vamos por la vida con nuestras dudas y entonces entramos al mundo de las mamás, ese mundo en el que nos apoyamos muchas veces pero otras muchas también nos juzgamos y dejamos que los reclamos vayan y juzguen las decisiones de los demás. De repente nos vemos cayendo en eso que no nos gusta que nos hagan y criticamos a la otra mamá, que decidió lo que nosotras no pudimos o quisimos.

Creo fielmente que para todas es difícil y creo que si recordáramos eso un poco más tal vez nos olvidaríamos un poco más fácil de las diferencias. Cuando veamos que otra mamá toma una decisión que nos parece sencilla intentemos no juzgar y si no la comprendemos démosle el beneficio de la duda.

Estamos tratando y lo estamos haciendo lo mejor que podemos.

Gracias por leer.

*ilustración de pinterest