Nuevas formas de conectar

En este nuevo momento que vivimos hemos tenido que aprender a comunicar nuestras necesidades de conexión de una forma distinta.

Nos hemos puesto (más) creativas y además hemos aprendido que no es tan extraño el que ciertas amistades ya no hagan click con nosotras y que se vale avanzar.

Estuvimos conversando en redes sociales sobre opciones que nos funcionan para sentirnos escuchadas, acompañadas y validadas, así que aquí te dejo algunas y si tienes más por favor envíame mensaje para agregarla a la lista.

¡Ojalá encuentres un espacio donde te sientas muy bien! Donde los días malos pesen menos y los días buenos se compartan también.

Círculos de mujeres / Tribu digital

  • Desde hace un año iniciamos el proyecto de la Tribu, nos reunimos semanalmente por zoom y conectamos, platicamos, compartimos. Aún tengo espacios, puedes enviarme un mensaje directo aquí y te paso la información.

La tradición de hacer tribu y reunirse en círculos de mujeres es ancestral y ahora se mueve a la modalidad virtual. Si conoces más opciones, compártelas conmigo para promoverlas también.

Club de lectura / Bookclub

Podcast

  • Yo tengo un podcast con varios episodios que te pueden acompañar mientras haces otras cosas, se llama Con los pies en la tierra y puedes escucharlo dando click aquí.
  • Además hicimos uno Sisy Garza y yo, se llama Puesinguesu y aunqu está en pausa vale la pena que lo escuches, da click aquí.
  • También está el podcast de Sandra Estrada, llamado Punto Equilibrio y estuvo entre sus recomendaciones, escúchalo aquí.
  • Si te gustaría incorporar la meditación a tu vida y conocer más a fondo sobre mindfulness y otras prácticas de bienestar, no te pierdas Medita Podcast, escúchalo dando click aquí.

Cursos o talleres

También recomendaron los cursos de Primeros Auxilios Psicológicos, al momento no he encontrado uno disponible en México, si lo conoces, avísame.

Movimiento en línea

Hay muchas opciones de entrenamiento físico en línea, algunas más enfocadas a lo físico, otras a lo emocional y otras que hacen un mix. Les dejo algunas opciones para moverse desde casa y conectar con otras mujeres:

  • The one and only Sisy Garza, su proyecto de SisyTv es una sucripción mensual o puedes elegir la opción anual. Incluye muchísimos tipos de clases, de ella y con invitados. Hay clases en vivo y muchas grabadas previamente. Puedes adquirir tu membresía dando click aquí
  • Hacer yoga (que es una excelente opción si aún no estás segura de cuál es tu acitivdad física favorita y buscas conectar contigo misma), si por horarios prefieres opciones grabadas te recomiendo:
  • El studio de Brenda Medina, puedes probarlo dando click aquí.
  • Sadhak TV en donde Omar, Cynthia y Marteen te acompañan mientras conoces más sobre yoga dentro y fuera del tapete, prueba dando click aquí. Ambos tienes prueba gratis y si lo adquieres cuentas con suscripción mensual.
  • Si te gusta tomar clases en vivo, yo ofrezco clases de yoga multinivel sumándole salud emocional, 3 veces por semana a las 6 o 7 am (armamos el horario en base al grupo), son por zoom y el cupo es limitado. Puedes conocer el proyecto (¡y también el de niños) siguiendo la cuenta de Free Mind Yoga

Por el momento estas fueron las recomendaciones más repetidas, si tienes otras opciones que te estén haciendo más llevadero este momento de cambio en el mundo no dudes en enviarme un mensaje y lo agregamos a la lista de recomendaciones.

¡Gracias por formar parte de esta comunidad!

Talleres

Gracias por su respuesta al taller de Ansiedad.

Aún pueden inscribirse al taller de Crianza. El cupo es limitado ya que revisaremos ejemplos y teoría y podremos compartir experiencias y analizar diversas situaciones.

Si deseas inscribirte te recomiendo escribirme primero para verificar disponibilidad, aquí encuentras la información:

Podrás visualizar la grabación de la sesión durante un mes posterior a la fecha (en caso de que ninguno de los horarios se acomode a tus necesidades).

El pago puedes hacerlo a la siguiente cuenta:

¡Ahí nos vemos!

Charlas

Te comparto a continuación la forma en que puedes adquirir las charlas sobre salud mental que impartí durante el mes de Octubre 2020.

Encuentras información sobre amor propio, ansiedad, depresión y estrategias para promover tu salud mental.

Ya sea que te resulten útiles o las quieras compartir con alguien más, espero las disfrutes.

¡Gracias!

CHARLAS SOBRE SALUD MENTAL

En conmemoración del Día Mundial de la Salud Mental estaré impartiendo cuatro charlas gratuitas durante el mes de Octubre de 2020.

Son mediante Zoom por lo que tienen cupo limitado y se requiere registro previo. Aquí te dejo la información de cada una.

¡Ojalá te resulten de utilidad!

  • Amor propio en tiempos de Pandemia – 10 de Octubre – 11 am *REGISTRO CERRADO*
  • Hablemos sobre Ansiedad – 17 de Octubre – 4 PM

*Registro Cerrado*

  • Viviendo con Depresión – 24 de Octubre – 4 pm

*Registro cerrado*

  • Estrategias que promueven la Salud Mental – 31 de Octubre – 4 pm

Regístrate Aquí:  https://us02web.zoom.us/meeting/register/tZcrde6vqD4rH9LhT8SdDa_uHRNDeCF8SkrM

¡Ahí nos vemos!

Déjate sentir

f4454f531e87f964a0077a0829811e2b

Bienvenid@ a mi casa virtual. Este espacio en el que llevo años compartiendo experiencias, ideas, sentimientos, un poco de todo.

Si eres nuev@ por acá te invito a leer sobre quién soy dando click aquí.

Este blog inició como un ejercicio de reflexión al convertirme en mamá y poco a poco se ha ido convirtiendo en esta plataforma en la que comparto cómo me organizo, un poco o mucho de lo que pasa por mi mente y también un poco sobre mi trabajo.

Te agradezco tu visita y te recuerdo algo primordial para mi:

580c0943c3d5950ca0f60b5305879a1e

aquí se vale sentir… sentirlo todo, así tal cual.

Aquí no juzgamos si eres mejor o peor que quien está a tu lado, si vas tarde o llegaste temprano, si haces ruido o eres muy callad@.

Aquí es un espacio libre donde no se juzga pero si se respeta y donde puedes encontrar opciones para tu crecimiento personal.

Desde un recetario gratuito, que obtienes aquí.

Un curso para iniciar tu crecimiento emocional, ese lo puedes ver acá.

O bien sesiones de terapia en línea si ya estás list@ para empezar a trabajar en ti de lleno, informes al respecto están por acá.

Además comparto un podcast con mi gran amiga Sisy Garza, se llama puesinguesu y puedes escuchar todos los episodios de nuestra primera temporada aquí, aún faltan 4 por salir.

Como verás, hay opciones para casi todos y además me puedes ver más activa en mis redes sociales donde comparto parte de mi vida diaria. Sígueme en facebook e instagram.

Te agradezco de nuevo tu visita y te recuerdo que todo es temporal.

Siente lo que sientes.

Abraza el momento o aviéntalo lejos.

¡Nos leemos pronto!

De repente

c4b690152830be3cbb31325b32b72d8d

La vida tiene formas de llevarnos a lugares que nos empujan a crecer. Se las arregla para arrastrarnos hacia donde necesitamos y se encarga de ser clara, pero a veces no escuchamos.

Pasa que de repente te sorprendes siendo alguien que no conoces, haciendo cosas que tu no hacías, descuidando lo que antes te importaba tanto.  Se siente raro.

Ese no reconocerse es algo muy frecuente en la maternidad. Pasa el parto, va pasando el posparto y vas sintiéndote bien, vas teniendo un nuevo ritmo, pero a la vez te vas dando de cuenta de que no te encuentras por ningún lado.

Te pierdes.

Pierdes a la que eras y es extraño. No sientes un vacío, no siempre. Pero sientes que no eres tu y toma cierto tiempo hacer las pases con esa idea para ateverte a conocer a la nueva inquilina de tu cuerpo.

¿Quién vive ahora dentro de ti?

Pasa que cuando te das cuenta de esto empiezas a trabajar un poco en entenderlo. Empiezas a reclamar espacios al menos dentro de tu cuerpo, empiezas a buscar guías, manuales que te enseñen por dónde hay que ir.

b28a4bbfb7797ae8c2675714f33052c0

El camino del cambio es solitario porque requiere mucha reflexión, pero sobre todo, es solitario porque nadie puede hacerlo por ti.

Nadie puede sentir lo que tu, llorar lo que tu o disfrutar lo que tu. Así que por más manuales que busques lo que mejor funciona es encontrar la vía que te lleve a conectarte contigo.

Pero con esa nueva que aún nadie te ha venido a presentar.

Raro, aún muy raro.

Avanzas un poco en la reconexión, aceptas los cambios que el cuerpo te presenta, eres buena contigo y vas un poco más allá, te escuchas, confías en ti misma y te das oportunidad de respirar, de pausar.

Una vez que haces las paces con la idea de ser quien eres ahora y co habitar con esta nueva persona que llego a tu cascarón es cuando empieza el nuevo camino. Trabajas en ti.

e85d2f37082d4a6d86c50c442605306f

Por más que lo planees pasa de repente, te encuentras ocupada pero en ti. Ya no estás volcada todo el tiempo en otros.

Sigues cumpliendo con los requisitos que tu misma estableciste pero ya te das permiso de hacer pausas. Sigues sabiéndote responsable de dirigir una orquesta pero no te olvidas de afinarte primero a ti.

Vas entendiendo que el cambio es inevitable y dejas de luchar, estás ahora menos cansada y se te nota.

Pasa así, de repente, que los demás que están a tu lado, la gente que convive contigo lo nota. Te ven distinta.

Vas a encontrarte con personas que te admiren por quererte y otras a quienes les cueste mucho trabajo entenderlo. Ambas cosas están bien sobretodo porque tu estás ocupada dirigiendo la orquesta que toca una música importante para ti.

Cada quién lleva un ritmo diferente y eso está bien.

Pasa entonces que hay días muy buenos, en ese concierto que ofreces para ti. Pero también pasa que llegan momentos en que todos desafinan, que unas cuerdas se rompen y las partituras se mojan con la lluvia.

Adivina qué, eso pasa, de repente y también está bien.

El concierto va llevándote con distintos ritmos hacia donde tu vas descubriendo que quieres ir. Porque ahora sabes que tienes muchas respuestas que aún no aparecen, pero sigues trabajando para que puedan resonar.

Pasa así, de repente, que creces, que floreces.

Y se siente bien.

0dd03d424d092fe97b90c8c42eb280d2

Gracias siempre por leer.

*Ilustraciones de pinterest.

 

Siguiendo sueños

44029e6e-5805-40bc-9769-3b696cd5f2c5

El blog está de regreso, después de bastantes meses de ausencia y de sequía de letras.

Decido volver hoy con un tema que ronda constantemente en mi cabeza y creo que hoy podré aclarar o al menos intentaré hacerlo.

Quienes me conocen saben que hablo mucho y que desde siempre me ha gustado escribir. Disfruto del lenguaje como vía para todo, para crecer, para evadir, para acompañar y para estar dentro de cualquier circunstancia.

Esa soy yo y no pretendo que los demás sean así o ni siquiera que se sientan cómodos con que yo lo sea.

Desde muy pequeña empecé a escribir y no he parado. Tengo cuentos, poemas, diarios llenos, escribía cartas a mucha gente por mucho tiempo y desde que pude he tenido blogs de distintos temas en diversos momentos de mi vida.

Pero me descubro pausando por miedo.

Si.

El miedo que paraliza y que nos toca a todos.

Reflexionaba hace un poco sobre ese miedo y como va pausando los sueños. Congelando deseos porque nos convence de cosas. Y ahí es donde encuentro fácilmente la conexión con nuestro rol en la crianza y el papel que podemos jugar con nuestros hijos.

Seguir los sueños, dar rienda suelta a nuestro deseo e imaginación no lastima a nadie. Porque hacer lo que deseamos nos mejora, nos llena de emociones y nos hace más nosotros, así de fácil.

Los niños nacen listos para ser ellos. Preparados para irnos enseñando lo que disfrutan y lo que no, lo que desean y lo que no. Y no sé si se han dado cuenta pero ellos no dudan.

0d320099-481b-456c-bb42-37dcbf6a6aca

Tienen muy claras sus cosas favoritas aunque a muchos nos parezcan un tanto ilógicas. Y no es hasta que empezamos (los adultos) a indicarles que son “buenos” para algo o “no tan buenos” para lo otro que empiezan a tener miedo.

Miedo a fallar.

A no ser lo suficientemente buenos para lo que tanto aman.

Miedo a no cumplir con lo que los adultos esperan.

Llega el miedo y se va instalando hasta que de repente van dudando y ya no saben qué quieren, no saben qué les gusta ni creen ser buenos para nada.

¿Estamos compitiendo siempre?

¿Tenemos claro para qué?

b2042d22-f5f1-4345-bda9-b7df552e1059

Hablar con los niños interiores está muy de moda porque hay una gran cantidad de adultos reclamando su derecho a soñar.

Y no siempre somos los padres los encargados de coartar los sueños de los hijos. Muchas veces son los maestros que, en su afán de “enseñarles” los pausan. Tristemente también pasa que otros niños (que ya tienen el miedo bien arraigado) van enseñando a sus amigos que no se puede hacer todo lo que uno quisiera.

Así que si en el fondo siempre has querido escribir: házlo. Si tienes libros sin terminar, termínalos. Da igual si los publicas o no, lo importante es que te sientas en paz con el proceso.

Si siempre quisiste bailar pero “eres mala para hacerlo”, baila, disfruta que puedes hacerlo.

No hay mejor forma de demostrarle a los hijos que la libertad y la valentía van de la mano que con el ejemplo. Ser auténticos puede costar “caro” y llevarnos a recibir críticas, quejas, etc. Pero creo que vale la pena correr ese riesgo.

La mayoría de la gente feliz toma decisiones ilógicas a ojos de los demás. Así que podemos aprender de la felicidad infantil que es tan simple y se llena con tan poco.

Se vale cantar desentonado, escribir desestructurado, bailar fuera de ritmo y sobretodo vivir sin un fin específico más allá de disfrutar.

Enseñarles a nuestros hijos que la vida puede transcurrir conectando sueños en vez de ser guiada por miedo es un gran regalo, intentémoslo.

No esperemos que sea un cambio rápido pues llevamos años de práctica, evadiendo los “fracasos” y confiando en nuestros “talentos”.

cebecf7e-aa8c-4b24-a4d2-fd75f8c8ad19

Volemos sabiendo que la caída es solo parte del movimiento.

Como siempre, gracias por leer.

 

*todas las ilustraciones de pinterest

Todo es temporal

Han pasado ya un poco más de seis meses después de aquella noche en que fui mamá por segunda vez. En otra ocasión me sentaré a compartirles la historia detallada de mis partos pero hoy vengo aquí a contarles sobre un tema que no solo me importa sino que además es motivo de muchas dudas que me hacen llegar y sobretodo de muchos productos milagro que veo pasar frente a mi:

Bajar el peso que ganamos en el embarazo.

Parece que el segundo tema en la lista después de parir es adelgazar tan pronto como sea posible. Y no solo adelgazar sino: Volver al cuerpo que teníamos.

Yo he tenido embarazos en lo que gano el peso promedio y en ambos casos he bajado muy rápido durante la primera semana después del parto.

Y después…

Después de esa semana no he bajado nada.

Ni un kilo.

Ni medio kilo.

Ni cien gramos.

Ni lactando.

Todas las madres conocemos esa historia de que lactando adelgazas un montón o bien que la lactancia te hará perder el peso rápido y fácil.

¿Suena tentador, verdad? Rápido y fácil en la misma frase que perder peso.

Si conozco casos en los que ha sido así e incluso en que adelgazan mucho y se sienten incómodas. Yo les cuento mi teoría: Seguramente es cierto (ya mis amigas nutriólogas me han contado el aproximado de calorías que se queman al estar lactando), pero también es cierto que da hambre.

Da mucha hambre.

Así que la clave no está en no poder bajar sino en decidir qué comer. Porque si embarazada sientes mucha hambre, después de eso es aún peor.

Incluso tengo amigas que no dan pecho y me cuentan lo mismo, tienen mucha hambre.

La vida con bebés es cansada, desorganizada en muchas ocasiones y el cansancio pues, da hambre también.

Entonces sin más preámbulo les comparto cómo me veía a los 9 meses de embarazo, a la semana del parto, a los 3 meses y hoy que mi bebé tiene 6.

f7c68bc7-3e3c-49b3-a027-407e8a751196

A pesar de ser mi segunda vez como mamá, no voy a negarles que yo esperaba llegar a los seis meses con una figura envidiable, atlética y tonificada. Anhelaba, a ratos, en ponerme las pilas para cuidarme como es debido y dedicarle si o si el tiempo a mi cuerpo y activarme a diario, sin excusas.

Como pueden ver… eso no ha pasado.

Han pasado muchas cosas más. He besado una incontable cantidad de veces a mis hijos, me he desesperado otra incontable cantidad de veces. He tenido mucho trabajo, además del que hago en casa y he confirmado, de nuevo, que no tengo intenciones de vivir a dieta ni de privarme de comer lo que en este momento me hace sentir bien.

O sea pan.

No me mal interpreten, que las frutas y verduras son de mis cosas favoritas en la vida y asumo a estas alturas que así lo serán por siempre. Y además estoy consciente de lo adictivo que resulta consumir harina y azúcar.

Pero.

Mi lucha es moderarme en lo que no debería comer y aceptar el momento en el que estoy. Me importa más activarme, lograr tomar más agua, lograr dormir bien. Me importa seguir comiendo mucho de lo que sé que hace bien. Pero lo que más me importa es aceptar que no busco recuperar mi figura, ni bajar el peso que subí, así tal cual no. Yo no busco ese cuerpo pre bebés. Simplemente porque ese cuerpo ya no existe.

Estar luchando a diario y sintiéndome mal con lo que veo en el espejo es algo que, gracias a la terapia y a mi profesión, ha quedado lejos hace mucho tiempo.

Sentirme incómoda si como mal, porque el cuerpo está mas pesado, eso si me puede pasar y lo que hago es simplemente al día siguiente volver a comer bien.

¿Y a qué me refiero con comer bien? Pues comida real, fresca, con fibra y mucho sabor.

Me preguntan por qué se nos antoja tanto lo dulce (a algunas personas) en el postparto. Les puedo dar mil respuestas pero si nos vamos a la parte emocional.

¿Quién es el primer proveedor de alimento en nuestras vidas? Nuestra madre

¿Qué necesitamos para sentirnos fuertes y capaces de dar amor a nuestro bebé? Afecto, apoyo, contención.

¿Qué alimento nos reconforta? Algo calientito, apapachador o dulce.

Así pasa y está bien.

Si al cuerpo le tomó 9 meses gestar a nuestros hijos. ¿Por qué tenemos tanta prisa por que no se note que estuvieron ahí dentro? En mi experiencia previa, más o menos al año después es cuando me siento que vuelvo a conocer bien a mi cuerpo.

Quiero ser muy clara al decirles que con esto no invito a la gente a comer pan a diario sin parar, que no se trata de dejarse y con el pretexto de apapacharse no cuidar nuestra salud.

Los hijos nos necesitan sanas y fuertes y eso no es negociable. Pero de igual forma no es aceptable estarnos poniendo a diario adjetivos calificativos negativos. Despreciándonos en el espejo y recriminándonos por haber caído en las tentaciones.

Los hijos nos necesitan presentes, nuestro entorno nos quiere ver felices, no con cuerpo escultural.

Y nosotras, nosotras necesitamos reconectar con nosotras mismas, reconocernos, descubrir en quién nos estamos convirtiendo, qué tipo de ejercicio nos gusta ahora, cuál se ajusta a nuestra vida de mamás, qué sabores dejaron de gustarnos con el embarazo, qué horarios podremos tener para comer y para cocinar.

Es por eso que no busco mi cuerpo de antes, no está escondido, ni perdido, está fortalecido y transformado. No sé ustedes pero no puedo volver a insultar a un cuerpo al que he visto (y sentido)  abrirse en sentido figurado y literal para dar vida.

Después de luchar contra el espejo, como muchas de ustedes que me leen, les aseguro que se siente muy bien sonreírnos a nosotras mismas y ser las primeras que nos tratemos bien al vernos.

La sociedad es cruel y espera que hagamos como que no pasó nada, empezando con el cuerpo.

Pasaron cosas maravillosas.

Dejemos de escondernos, de pelearnos y de luchar contra nosotras mismas. Vayamos construyendo nuevos rituales sanos, horneando nuestro propio pan, juntémonos con otras madres y hagamos galletas, compartamos, veamos jugar a nuestros hijos.

Mientras estos años pasan, no perdamos de vista nuestro cuerpo, nuestra vida.

Sigues siendo tu, pero ya no eres la misma.

Ya no busques a la que era, sorpréndete con la que eres hoy.

Y tómate fotos, junto con todas las que le tomas a tus hijos.

Todo es temporal.

Como siempre, gracias por leer.

 

Mamá de dos

momoftwo.jpg

ilustración de pinterest

Este post tiene más de tres meses en modo borrador en mi blog. Este blog que pareciera tener tan abandonado, en el que el año pasado publiqué solo 5 veces. Y así me doy cuenta de que ya soy mamá de dos.

De que los olvidos y las prisas ya son parte de mi y que si llego tarde a todos lados no es culpa de nadie sino que este momento de mi vida es así.

Lo asumo, lo acepto y lo vivo como todo. Sabiendo que pasará y que en no mucho tiempo estaré nostálgica leyéndome a mi misma y recordando este momento de silencio, en la oscuridad, en que escribo con mis hijos dormidos.

Mis hijos.

Ahora tengo dos.

Dos personas, únicas y perfectas que salieron desde dentro de mi y se hicieron desde nosotros, sus papás.

Es tan mágica la vida, que a veces se nos olvida porque nos acostumbramos.

Es fácil olvidar lo fantástico cuando estamos rodeados de cosas malas, de malos ratos, de injusticias y enfermedad. Cuando ser pesimista y ser realista parece la misma cosa, lo bueno se nos olvida.

Nos vamos convirtiendo en jueces muy duros de nosotros mismos. No solo las madres, todos. Pero las madres un poco más.

Siempre exigiéndonos y sintiendo que no somos suficiente.

¿Han visto la cara de sus hijos al verlas? Para ellos si somos suficiente y no solo eso, somos perfectas, solo por ser sus madres.

Este post llevaba tres meses en espera porque decidí no presionarme para compartirles cómo es que me convertí en mamá de nuevo. Cómo viví un parto hermoso, cómo fue cada momento y cómo me volví a enamorar de unos ojos grandes y sonrientes desde el primer momento.

Decidí no presionarme y sobretodo darme tiempo para conocer a mi bebé, conocer a mi hijo como hermano, a mi marido como nuevo papá y a mi como madre de dos.

Es algo que no imaginé nunca y que tampoco sabía que deseaba hasta que un día fue así.

Ser mamá de dos no es igual que ser mamá de uno, no es mejor ni peor pero es distinto.

Ser mamá de dos te regala nuevas culpas, si, esas que nos encantan a las mujeres porque si no fuera suficientemente difícil ser mujer, nos ponemos esas metas inalcanzables de ser también súper mamás y cuando llega el segundo hijo nos sentimos mal con el primero.

Lo estamos dejando de lado. Nos extraña. Lo hicimos sentir mal.

La vida es así, a veces nos deja de lado y a veces nos hace sentir mal. Pero siempre regresa a sorprendernos con la maravilla de lo que podemos sentir, compartir y experimentar.

Quise retomar mi hábito de escribir (en público) para contarles entonces mis impresiones de estos apenas cuatro meses de ser de nuevo mamá.

Estoy feliz

Cansada, desvelada, con el cuerpo reajustándose, la casa sucia, la memoria aún fallándome, mi matrimonio ajustándose, mi trabajo renaciendo, la vida sucediendo y enseñándome cosas.

Y feliz.

Nada nunca nos prepara para ningún hijo. Cada uno llega en momentos distintos, nos encuentra distintas.

A veces más seguras a veces menos. A veces con más compañía y a veces solas. Pero cada uno nos enseña cosas nuevas.

Quise pasar entonces a compartirles eso, este momento de paz nada frecuente pero que me llena el corazón de agradecimiento ya que me reitera que todas esas culpas, todas esas cosas que quisiera hacer a final de cuentas están ahí para motivarme, no para que las consiga.

Las invito a seguir entonces, seas madre de uno, dos, tres o cinco. Sigamos siendo madres sin saberlo todo, sin lograrlo todo pero con las mismas ganas de ser felices que antes de parir.

Como siempre, muchas gracias por leer.