Dejemos de culparnos

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Independientemente de nuestra historia, generalmente crecemos sabiendo lo que se espera de nosotras: que seamos inteligentes, trabajadoras, dulces, bonitas… cualquier adjetivo puede caber aquí.

Vamos cumpliendo expectativas que notamos en los demás, nuestros papás, nuestros maestros, nuestros amigos y parejas eventualmente. Y claro que en la adolescencia entramos en conflicto sobre eso que se espera y lo que nosotras queremos ¿realmente lo queremos? y si no es así ¿qué queremos? ¿por qué? y ¿cómo nos sentimos al respecto?

Pues bien, si las cosas evolucionan de la mejor forma y llegamos a ciertas conclusiones felices y decidimos un buen día ser madres esperamos que el proceso sea un poco menos complejo, porque fue nuestra decisión, ¿o no?

Pues no siempre, resulta que una vez convertidas en madres todas aquellas expectativas regresan, juntitas y se forman una tras otra para tocar nuestra puerta.

Y empieza el desfile de culpas…

¿Habremos decidido bien? ¿Estaremos haciendo bien las cosas?

Ser mamás nos regresa a un punto emocional en el que estamos muy vulnerables y aunque se puede salir de ahí es muy común quedarnos acostumbradas a culparnos.

Nos culpamos por estar cansadas, por no tiempo de ponernos más guapas, por salir a trabajar, o bien por estar en el teléfono mientras cuidamos a nuestros hijos.

Nos culpamos si no les gusta nuestra comida, si se enferman, si nos desesperamos o si un día alguien los cuida para poder ir al cine.

También nos culpamos cuando vamos por la calle y vemos una mamá que pareciera lograr todo lo que nosotros no logramos.

Y entonces pareciera que nada es suficiente, que nunca lo logramos y que estamos en una constante competencia con quienes quisiéramos ser y quienes somos, con las otras madres y nosotras.

Y la culpa se acomoda en nuestra vida, encuentra su lugar.

Deshacernos de ella no es sencillo pero quita tanto peso que bien vale la pena intentarlo ¿no creen?

Si nos esforzamos y ponemos la misma energía que usamos en culparnos, en hacer las cosas lo mejor que podemos y darnos crédito por eso les aseguro que los días pesados se hacen poquito más ligeros y los días felices se disfrutan mucho más.

Ya no estamos en aquellos momentos en que cumplimos con todas esas expectativas, ahora es momento de disfrutarnos como mamás y aprovechar a nuestros niños, probablemente de paso ellos logren crecer más libres y con menos culpas.

¡Gracias por leer!

2 comentarios en “Dejemos de culparnos

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